Reseña #563- Amar entre todas las cosas


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Por Victoria Mora

Gracias a Pedro Páramo sabemos que seguir la senda que se abre cuando los padres mueren es caer en un mundo donde las fronteras entre la vida y la muerte quedan desdibujadas. Andrés uno de los protagonistas de Todas las cosas, la primera novela de Nora Rabinowicz, se construye su propia Comala a partir de la acumulación de cosas que en su mayoría son las posesiones dejadas por sus muertos. Vive aferrado a las pertenencias que los que ya no están dejaron tras de sí, los muertos tienen mayor presencia que cualquier presente o futuro posible.

La narradora, que nunca nos dice su nombre, es la otra gran protagonista de esta historia. Por amor quiere rescatar a Andrés de ese mundo en el que queda cada vez más hundido, ella lo llama “un hombre abatido” y él efectivamente lo es.

Andrés es hijo de inmigrantes españoles muertos cuando él era muy joven, su vida entonces, continúa bajo el cuidado de sus tíos. En la novela vemos al Andrés adulto con su familia convertida en cenizas y contenida en urnas que él no puede dejar ir, como al resto de todas las cosas.

A pesar del apego al pasado que él sostiene, la narradora se enamora perdidamente de él por ciertos rasgos a los que ella sucumbe. Persiste en un intento inagotable de salvarlo de su propio infierno. Está dispuesta inclusive a cruzar el océano y acompañarlo a un pueblo recóndito de España para que las cenizas de los suyos puedan descansar en paz, para que finalmente puedan construir juntos algún futuro posible. Sigue esperando un gesto de Andrés que le revele que está dispuesto a renunciar al todo, por otra parte imposible por definición. Andrés no está dispuesto a dejar nada y esa incapacidad de soportar alguna pérdida a ella la enloquece: él acumula desde fotos, ropas y  papeles inútiles, a cosas que se encontró en la calle y que insiste en guardar porque en algún momento le van a servir. Así, su casa es casi un basurero que inhabilita la posibilidad de una vida juntos.

“Cómo podía vivir dónde vivían los muertos” se pregunta ella pero no deja de luchar contra eso que encuentra inexplicable “Si lográbamos enterrar a sus padres todo se iba a solucionar” fantasía que sostiene para poder seguir junto a Andrés a pesar de las peleas y de ese infierno que se vuelve por momentos de los dos.

Porque el punto de vista es el de ella, entonces, sabemos de su visión de las cosas pero nada dice de por qué ella se queda dónde está tan incómoda, tan a disgusto con un hombre al que pretende cambiar, hay que decir, contra su voluntad.

“Me la pasaba recordándole que había mucho de todo, que no se preocupara, que había fotos de sobra, recuerdos de sobra, que para que pudiese de verdad ayudarlo a poner en orden su mundo desbordado, él tenía que seleccionar”

Pero Andrés nada quiere tirar, desprenderse de cada pequeña cosa inservible es una batalla de una guerra que finalmente libran los dos.

Con una prosa que conmueve Rabinowicz logra que el lector se identifique con el padecimiento de ambos personajes, desarrolla una historia de amor y desamor implacable que compone un libro que “está habitado por una nostalgia que conmueve y que crece a medida que la pérdida se hace más patente” como escribe Ariel Urquiza en la contratapa.

Todas las cosas (2017)

Autor: Nora Rabinowicz

Editorial: La parte maldita

Género: Novela

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