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Reseña #336- La belleza de la ferocidad

AngiePagnottaPabloRamosSoloTempestad1

Por Angie Pagnotta

Sé que hay un antes y un después de ciertos libros, éste es —sin duda— uno de esos casos. La ley de la ferocidad me dejó en una órbita repleta de ideas y en una especie de limbo de sentimientos encontrados. Terminé de leerlo y quedé con una sensación cruzada: el vacío fatal y la dicha feroz en simultáneo. Me dejó pensativa —con algo de sabor amargo por tener —ahora— renovada consciencia del mundo y de la vida en general—, pero también llena de vida, pensativa, feroz y sensible; así quedé después de Pablo Ramos.

La ley de la ferocidad es el segundo libro de lo que compone la trilogía de Ramos. El primer libro es El origen de la tristeza y el tercero, En cinco minutos levántate María. Pese a ser una trilogía, La ley de la ferocidad puede leerse como un libro individual y es mucho más que una novela que cuenta —a partir de la muerte del padre de Gabriel, el personaje principal— una serie de episodios que están conectados con el hilo de amor que une a un padre y a su hijo, pero también, este libro, es la historia de un hombre y su necesidad de amor; de un hombre y su falta de capacidad para querer, de un hombre y su carencia de afecto, de su búsqueda emocional para encajar en su propia familia, de la necesidad de aceptación, de la identidad y sobre todo, de la búsqueda de uno mismo, esa misma búsqueda inabarcable que atravesamos los seres humanos para poder entender qué es ser un hombre en esta sociedad, en Buenos Aires o en cualquier ciudad, en esta tierra baldía llena de oportunidades e intrigas.

La ley de la ferocidad es una experimentación del mundo a través de la lectura, por eso Pablo Ramos nos lleva a experimentar su mundo y el de su yo literario Gabriel Reyes, desde un tugurio de Avellaneda, desde el mejor restaurante de la ciudad o en la pensión más sucia del conurbano. Entre otros méritos, la novela funciona como un mapa de recursos para quien necesite herramientas en su escritura, ya que las preguntas retóricas, la utilización de escenarios variados, la elección en la división de los capítulos y sus títulos, los recursos de analogías y comparaciones, la utilización (sana y sabia) del humor y la ironía como puentes para conectar desgracias y pareceres, hacen de la novela un material valioso y a penas éstas menciones son una pequeña porción de los recursos que existen y de los cuales, cualquier escritor puede guiarse para la estructura de su propio texto. Estas herramientas, además, sirven para que el lector tenga una mejor experiencia con la lectura y con la historia. La novela es elegante en su escritura, es muy puntual, muy profunda y también simple pero el peso de lo leído hará que el lector necesite tiempo y concentración para sentir la historia, sin embargo no hace falta decir que hay que sumergirse en ella, porque Ramos se encarga fácilmente de meternos en el agua y —sin darnos cuenta— ya estamos con el agua rozando los hombros; de un segundo a otro estamos sumergidos y naufragando la novela.

Es una experiencia completa, no sólo por la poesía narrativa que por momentos se desprende, no solo por la historia que cuenta, sino también por la estructura, la forma, la redacción tan cuidada, tan fina. Cada fragmento y cada idea se abren para que el lector atraviese un arco de posibilidades en su cabeza. Pablo Ramos nos lleva a cada rincón, a cada lugar. Nos desmenuza, nos despedaza y nos atrapa; recoge cada palabra, —cada mínima palabra— y la transforma en espesa o liviana, según necesite la narración. Existe en La ley de la ferocidad un aire dramático necesario, un aire atrapante que arrastra al lector junto con el protagonista, entonces el lector asiste a cada episodio en la vida de Gabriel y así, quien lee, naufraga junto a él; ahí estamos, entonces, viajando en remis por Quilmes, tomándonos un trago, emborrachándonos en el velatorio, pensando junto a él, recordando, viviendo.

Cada palabra se refleja en espejo, cada palabra se esparce entre la bruma de la poesía narrativa más simple y puntual y —entre el silencio que queda—, el lector llega a habitar cada hueco, cada espacio, cada palabra dicha y leída. El discurso del autor, entonces, se vuelve carne. La belleza de la ferocidad es inmensa y Pablo Ramos es un autor a descubrir y encontrar y quien lo haga, encontrará un libro profundo, una lectura enriquecedora y valiosa, pero sobre todo encontrará un escritor con alma y corazón, algo que no abunda.

 

La ley de la ferocidad (2014)

Autor: Pablo Ramos

Editorial: Alfaguara

Género: novela

 

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