Skip to content

Reseña #272 – El bucle infinito de los recuerdos

pinto2

 

Por Analía Pinto

Celebro profundamente que en tiempos donde lo anodino, lo epidérmico y lo tibio se han apoderado de buena parte de los discursos literarios y especialmente de la poesía, todavía haya voces, o mejor dicho, que aparezcan voces que transiten otros caminos, que se animen, más aún, a trazar sus propios caminos y nos inviten, sin aspavientos, sin alharacas inútiles, a recorrerlos con ellas.

Es el caso de La luz no se corta como el papel, poemario de Aixa Rava, en el que en poemas breves, de medida factura, nos lleva por “el bucle infinito de los recuerdos” sin que, como lectores, nos quedemos del otro lado del vidrio preguntándonos qué habrá querido decirnos el egregio poeta con sus egregios versos. Muy por el contrario, midiendo con gran ponderación el dosaje justo de oralidad y coloquialidad, los poemas de Aixa presentan situaciones cotidianas, recuerdos, impresiones y reflexiones que nos dejan, a nuestra vez, tan perplejos como a la voz lírica que los enuncia (por ejemplo: “Las esquinas son encuentros, sin embargo / esta revela tu ausencia”).

Diestra en el arte de rematar un poema, como puede observarse por el ejemplo del párrafo anterior, Rava se muestra igual de diestra en el corte de versos que no elude los encabalgamientos pero que tampoco denota otra de las pestes que asedian a la poesía de nuestro tiempo: el descuido, el qué me importa, el desconozco con toda prolijidad qué cosa sea un verso y corto el renglón donde me parezca. Muy lejos de ese tipo de práctica, los versos de Rava se deslizan con felicidad por el oído de quien lee (pues nunca debemos olvidar que la poesía es ante oral, ante todo cántico) y no caen nunca en el facilismo de la rima, ni siquiera de los ecos de unos a otros versos en que, por evitarla, muchas veces se cae.

La poesía de Rava conduce al papel la voz de una amiga, la voz de una mujer que añora, de una niña que recuerda, de una mente que piensa, sopesa, descubre el mundo y para ello se vale de versos cortos, satinados, certeros. No necesita del desborde ni del ascetismo: apuesta y logra el equilibrio, urde una trama de palabras que se engarzan con naturalidad y presteza. Logra soltura, logra contacto, allí donde muchos sucumben al hermetismo o a la banalidad.

Autora: Aixa Rava

Título: La luz no se corta como el papel

Editorial: Ediciones con doble zeta (2016)

Género: Poesía

 

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *