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Reseña #573- Lo que procede en la vigilia

Portada Recién despierta 07-05-2017

Por Daniel Gigena

Los escritos de Recién despierta, el nuevo libro de Luciana Ravazzani (Buenos Aires, 1981), se asemejan a ventanas por las que un personaje −quizás Luciana Ravazzani, autora de varios libros de poesía− reflexiona sobre la escritura y sus vivencias. Esas ventanas miran tanto hacia afuera como, a medida que pasan las estaciones del año, hacia el interior de una presencia entrevista de manera fugaz. Hay en Recién despierta un drama sentimental que se intuye, o más bien los restos de un drama que se viven como efectos en el presente y que son la causa de las apuestas hechas por escrito. Un hombre puede ser una sombra, un padre, una amenaza o un verso.

Sentada a la mesa de un bar o de una nueva casa a la que se debe habitar de a poco, la protagonista recuerda y a la vez construye dípticos conformados por circunstancias cotidianas que estimulan la creación literaria. No obstante, a veces es la literatura la que restaura la realidad diaria: “Leo un poema sobre una mesa. Leo otro con mesa y comensales. Recuerdo un par más: uno con mayor exactitud, otro donde había copas de cristal y algo mordido”. Hecha con escrituras propias y ajenas, la voz narrativa se despide y se abre a los cambios en Recién despierta. Sobre todo en las dos primeras partes (“Primavera” y “Verano), la acompañan guías sensibles: Henri Michaux, Olga Orozco, Macarena Trigo, Cecilia Sorrentino.

Por el título del libro, se podría pensar que las veinticuatro entradas de Recién despierta representan restos diurnos experimentados a lo largo de un año. No es el caso. La escritura de Ravazzani procede en la vigilia y sólo trae del sueño alguna ilación con las historias que se adivinan en el transcurso de los meses.  “El libro surgió a partir del deseo de escribir por el placer que eso me proporciona –cuenta la autora−. Es el primero de mis libros en prosa. Empecé a escribir los textos en una época en que no estaba escribiendo poesía y fui descubriendo que los textos en prosa tenían una magia parecida a la de la poesía en el sentido de que se abrían y se cerraban solos, aunque no hubiera marcado el camino de antemano.”

En la mitad del proceso de escritura, Ravazzani se separó de su pareja después de diez años de convivencia y estuvo varios meses sin poder escribir. “No conseguía regresar a la poesía pero tampoco a esa narrativa que no buscaba un sentido que fuera más allá de su propia escritura”, dice. ¿Es el libro el relato de una curación por medio de la escritura? “Nunca es aconsejable adelantar el final de una historia ni tampoco retrasarlo. Es difícil saber el momento adecuado porque los finales no son la mejor parte de nada. Suceden cuando son necesarios”, se lee en “Veinte”, ya bien entrado el invierno. A medida que pasan los días, el carácter impresionista de la mirada poética que sostiene Recién despierta se vuelve más reflexivo y el paisaje entrevisto adquiere el fulgor del mañana.

Recién despierta (2017)

Autora: Luciana Ravazzani

Editorial: Alción

Género: relatos

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