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Reseña #422- Precalentamiento para mutar

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Por Valentina Nicanoff

Se podría pensar que la voz de este libro ha caído en la cuenta de que ya se han exprimido casi todos los frutos que la vida le proporcionó hasta el momento. Entrada en calor  tal vez sea el ejercicio que se ha hecho con respecto a un pasado que se está cerrando, y que ahora le permite seguir avanzando en más direcciones, más atajos.

En esta transición, claro, hay vaivenes: por un lado, esta mujer “bracea” decidida hacia un puerto que aún no se vislumbra; y por el otro, no deja de sufrir los espasmos de un extrañamiento en relación a todo lo nuevo que aparece, y lo siniestro, por momentos, de ya no poder reconocer a quien fue un gran amor.

¿Eras este? ¿El de la foto? / ¿El que me juraba que nada cambiaría?

¿Por qué no se escaparía un amor, si son los días los que se escapan? Por eso la necesidad de retener cada instante.

Y yo me pregunto / dónde te irás cuando estás conmigo

Quizás la presencia más real, menos fantasmagórica, más quieta y fácil de aprehender se encuentre detrás del nombre. A la palabra hay que insuflarle vida, sangre, para que el acto de nombrar sea cada vez menos abstracto, más concreto. Pienso que tal vez la mejor manera de lograr esto sea a través de un trabajo sobre el poema que radique en la sencillez, como hace Luciana.

A veces el dolor es tal, que imagina:

Soy pequeñita y pateo la panza de mamá / ella siente mis talones contra su ombligo / y me quiere tener / cuanto antes entre sus brazos / yo solo quiero quedarme / para siempre ahí

Hay cierta disolución de lo que antes fue sustento, y ahora apenas es silencio, un vacío a través del cual se emprende un viaje hacia donde todavía no hay orillas. Como si la palabra fuese una balsa (o un bálsamo el poema) sobre la cual mantenerse a flote en el naufragio. Cada ola de este mar, un duelo: un amor que ya no está, una niñez que fue superada y que ahora es evocada con sutileza, una abuela que “estando tan cerca de la muerte” enseña cómo se puede seguir viviendo.

Este poemario de Luciana Reif está compuesto como de pequeñas fotos –casi un álbum familiar- expuestas sin rodeos, y en esto radica la profundidad. La poesía está ahí donde cada foto golpea, desgarra, como si entonces el poema viniera a suturar, a hilar, salvar, establecer cierta trama. Una mirada de esperanzada nostalgia que hace de propulsión.

El ansia de transformarse. La necesidad de mutar, de mudar de piel. De crecer, en fin. No por nada el último poema del libro se titula “Si otra voz aparece en mis poemas”. A pesar de los duelos, del dolor, la mujer de este libro no se resigna a la apatía, no se esconde dentro de ningún caparazón, sino que se puja a sí misma, vuelve a nacer.

Esa mujer que se fue a dormir con el puño cerrado, a navegar en las profundidades del sueño, y amaneció igual de tensa, igual de vacía, hacia el final del recorrido encuentra que, al abrir las manos, se ha trazado en ellas, al fin, una historia de lazos sinceros, un futuro que se lee en clave.

Entrada en calor (2016)

Autor: Luciana Reif

Editorial: El ojo del Mármol

Género: poesía

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