Reseña #764- La sofisticación del mal


Cameron foto (1)

 

Por Valentina Vidal

Julio Cameron es un hombre solitario al que no le gusta salir demasiado. Un poco porque tiene una pierna ortopédica, otro poco porque no debe cruzar los límites del pueblo, que podría ser Villa La Angostura o San Martín de los Andes, con una atmósfera cercana a Fargo o Twin Peaks. Cameron, sin embargo, asiste todos los martes al Club de Jazz, a ver el show de Elda Cook, una cantante sobreviviente de los años ochenta que hace su número semanal. Mientras, como accesorio, se da el gusto de observar a Silverio, un devoto asistente de los conciertos de Elda.

“Cameron” (Eterna Cadencia, 2018) abre la novela, dejando en claro que él es a todas luces un observador distinguido: “Julio Cameron: como mi padre, a quien no conocí; como mi abuelo, el General Cameron; como mi bisabuelo. Me gusta ver a Mita, en las mañanas de invierno, lustrar en la puerta de casa la placa con el nombre de todos. Afuera cae la nieve. Lenta, silenciosa. A veces parece otra cosa. Pero ahora es nieve. Y se junta en los bordes del camino. Se va acumulando sobre la silueta de los montes para hacer aparecer lo que Mita ve siempre que llega enero: un hombre sin sombra. El monte arrastra, dice, un hombre sin sombra. A mi me cuesta verlo, Mita insiste con el dedo: Ahí está la cabeza, eso que cuelga son las piernas. No dice que parecen las piernas. Es literal. Dice que es un hombre que perdió su sombra.”

Escrita en primera persona, navegamos por el texto dentro de la cabeza de Cameron. Pero no sabemos todo de él.  Nos entrega una pieza cada tanto, construyendo un mundo extraño, donde no escasea ni la ironía ni el humor, hasta que un martes todo se sale de control: Elda los invita a Silverio y a Cameron a tomar unas copas y al otro día no podrá recordar cómo perdió su pierna ortopédica. Y es a partir de ahí, se desata una historia repleta de incomodidades y tensiones con un final impredecible.

Hernán Ronsino es un narrador exquisito. Su prosa saeriana y sus pasajes poéticos componen una armonía rica en percepciones y profundidad que hacen de Cameron una novela de peso como nos tiene acostumbrados. La tensión, que por momentos coquetea con el policial, sube con el ritmo de una nevada calma, y nos lleva a preguntarnos cada vez con más desesperación qué es lo que está pasando, mientras los pasajes desbordan de belleza.

Uno de los tantísimos méritos de esta novela, además de su narrativa, de su estructura y de sus personajes elaborados, es el juego de espejismos con el que seduce desde el principio. Con un personaje enigmático de la talla Ruiz-Tagle, (el fascinante y oscuro poeta de Estrella distante de Roberto Bolaño) y una serie de sucesos que nos embarca en un espiral del que no se sale inmune, nos deja con uno de los grandes interrogantes literarios: ¿puede la crueldad tener la sensibilidad suficiente como para percibir el andar de un hombre sin sombra? Es bueno preguntárselo, y es bueno, en definitiva, que una lectura como la de Cameron, nos deje de regalo el mejor de los ejercicios: disfrutar de la literatura y que nos haga reflexionar acerca de la sofisticación del mal en toda su expresión.

 

Título: Cameron

Autor: Hernán Ronsino

Editorial: Eterna Cadencia

Género: novela

 

Complemento circunstancial musical:

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