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Reseña #519- Meterse en el pellejo de Caín

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Por Mariana Alonso

“Trata de hacer  pasar una mesa / por una puerta de chapa / la mesa es más ancha / no entra.” Y sin embargo uno persiste en el intento absurdo de querer hacerla entrar. “Emilia”, el primero de dos poemas que figuran bajo el título común de “el marco de la puerta”, es quizás uno de los más memorables del libro de Mónica Rosenblum. Y digo quizás, porque con cada lectura, uno podría elegir un nuevo poema preferido. La cuestión del pellejo es de esos poemarios que ganan con cada lectura.

Destacaba, entonces, el poema “emilia”,  y lo hago aun cuando uno apenas puede acercarse a intuir parte de su sentido. Ya en la primera página se nos anuncia que este poema está inspirado en la obra de teatro Emilia, de Claudio Tolcachir. Y entonces a uno le dan ganas de haber visto la obra, de verla pronto, o de leer el libreto, para poder resignificar los versos de Rosenblum y dotarlos de nuevos sentidos.

La cuestión del pellejo, el sexto libro de Mónica Rosenblum, está plagado de intertextualidad; no solo este poema, sino toda la primera parte del poemario: “preguntas frecuentes para caín”, que remite al Libro del Génesis. Cada poema es introducido por un epígrafe en el que se referencian los versículos dedicados a la historia de los hermanos Caín y Abel.

En esta serie, a pesar del título, la autora interpela no solo a Caín, sino a Dios y a Abel. Los interroga. Con versos breves, ritmo entrecortado, premeditadamente caótico, y muchos signos de pregunta, plantea cuestiones tales como la naturaleza del hombre, el origen de la violencia, la culpa, el sentido –o sinsentido– del odio, el castigo: “ahí estás / errando todavía / herrado / rebotando / en las costuras del edén”.

En contraposición (porque toda faz tiene su dorso), su último poema “coro”, que articula con toda la primera parte del libro y le sirve de cierre, nos permite vislumbrar la existencia del consuelo, la tranquilidad de espíritu, la sanación. 

Rosenblum nos acerca a Abel y a Caín, los trae al presente. Su Caín ve pasar trenes, su Abel lo sigue medio dormido, en su pijama rayado. La poeta los trata de “vos”. Porque Abel y Caín somos también nosotros. Acaso seamos todos guardianes de alguien. Acaso vos seas Caín. Acaso yo.

la cuestión del pellejo (2016)

Autora: Mónica Rosenblum

Editorial: Alto Pogo

Género: Poesía

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