Reseña #398- Carne y piedra


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Por Josefina Fonseca

Putas metamórficas y Alivio es la selección de poemas que la venezolana María Ruíz preparó para Santos Locos (2015). Con Putas metamórficas (Fundarte, 2012), la autora – licenciada en artes por la Universidad Central de Venezuela, mención cinematografía- ganó en 2011 la XVIII Bienal de literatura “José Antonio Ramos Sucre”. Alivio, pronto a publicarse por Bid&Co ediciones, permanecía inédito hasta entonces.

El metamorfismo es la transformación química y física que sufre una roca en la exposición con el entorno. De ese tipo de transformación hablan las putas de estos textos: poemas en prosa, casi manifiestos de lo antifemenino desde la voz de una mujer en el camino irreversible del empoderamiento. Putas con voces activamente deseantes y tan erosionadas por la intemperie –en la que el amor y la sexualidad resultan más corrosivos que las lluvias y las sequías- que parecieran querer volverse de piedra. Dirá: “Quiero que los ojos se me apaguen de repetición e insensibilidad”, porque acaso la propiedad más envidiable de una roca sea esa: transformase sin dolor.

María Ruíz pone en relieve las viscosidades y los fluidos del cuerpo –eso que a veces llamamos escatológico- y en ese acto parece decir: ¿no es también de esto de lo que estás hecho? Como si pusiera sobre la mesa las sustancias corporales y las revolviera, y ahí, en el enchastre, comenzara a comprender: “Estoy con la mano metida dentro de la boca. La mano completa. Estoy con la mano metida y los dedos tanteando la garganta, el esófago, la faringe, todas esas cosas que quedan dentro no se sabe bien en qué orden (…) A pesar de la indagación, no sale nada. Se queda uno con los nudos atravesados, el brazo completo lleno de saliva, y la mandíbula descolgando, de dolor e insastifacción”. Porque, aunque quieran, estas putas –estas mujeres- no son de piedra: son de carne. De carne sensible, y vulnerable.

En Alivio ganan lugar los poemas en verso, y con los versos gana lugar la descarga por la que se cuelan las pequeñas revanchas: “Enterrar tu recuerdo/ en la caja de arena del gato/ verlo hundirse/ desesperado de amoníaco/ ahogado de piedras”. Aparece otra vez el cuerpo como un espacio para desnaturalizar e intervenir, como un territorio que es necesario volver a conquistar para hacerlo definitivamente propio: “A esta lengua/ que repite y repite/ el mismo nombre/ hay que tomarla entre las manos/ y aplicarle castigos”. En una toma de posición y un paso definitivo hacia adelante, la autora dirá: “Ya basta de los héroes de papel/ ídolos de origami/ abarrotados de letras/ pesados de tinta/ vacíos de honestidad”, y en ese movimiento aparecerá el alivio, que es sustantivo abstracto, pero también es verbo, presente y muy concreto: yo alivio.

Putas metamóficas y Alivio (2015)

Autora: María Ruíz

Editorial: Santos Locos

Género: poesía

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