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Reseña #896- Todo sobre mi madre

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Por Lorena Gall

Una casa llena de gente, la primera novela de Mariana Sández publicada recientemente por la editorial Compañía Naviera Ilimitada cuenta la historia de Charo, una mujer de veinti tantos años que recibe, a la muerte de su madre Leila, un paquete de cuadernos en los que esta le revela algunos acontecimientos desafortunados que tuvieron lugar en El Castello, el lugar donde vivieron junto a otras familias con las que se vincularon de manera decisiva. 

La novela resulta muy atractiva en distintos aspectos, muchos de ellos ya señalados  en la excelente nota que hizo Verónica Boix para el suplemento Ñ y en la lectura de @agusrecomienda en su portal de Instagram, pero necesito insistir en al menos uno de ellos: la rica polifonía del texto, en la que se mezcla el discurso epistolar de Leila con la voz de múltiples personajes, sobre todo femeninos, entre los que se destaca Granny, la abuela inglesa, que consigue protagonismo no tanto narrativo sino verbal, por el uso recurrente de palabras y modismos ingleses y por su incapacidad de mentir. 

Pero en esta reseña me interesa hacer foco en la tensión entre la culpa y el deseo que muestran las cartas de la madre de Charo, la voz principal del relato. Sus cuadernos/cartas cuentan una porción de vida marcada a fuego por la pasión literaria, un tesoro con el que pocas personas son premiadas pero del que Leila no se siente orgullosa sino confusa y torturadamente culpable. La razón de esa culpa es la que se nos va a revelar a medida que corra la tinta. 

Tener una pasión como la literatura, nos va a decir Leila y a su turno va a confirmar su hija, puede ser la razón de una vida, y eso no es poco, pero no es gratis. Esa entrega exige una constante necesidad de aislamiento, de concentración, que harán de cualquier lector voraz un ser ausente incluso para las personas que más los necesitan. En el caso de Leila, además, la volverán una escritora incierta que nunca llega a publicar porque no se anima o no quiere o no puede.  

Acá es donde la novela nos pone en una posición inquietante como lectores. Nos obliga a hacernos preguntas a primera vista desagradables como: ¿qué sentido tiene cultivar una pasión que uno no puede capitalizar casi de ningún modo en el mundo social? o ¿valen la pena tantas horas dedicadas a la lectura y escritura cuando no se conseguirá con ellas hacer público ni un solo libro? Las preguntas no se detienen ahí, en el terreno pragmático, sino que afectan también nuestra dimensión moral cuando Leila nos revela (en realidad, le revela a su hija Charo) todo lo que desatendió por su excesivo ensimismamiento. Sus cartas funcionan como la expiación de una persona que ha dedicado su vida a leer y escribir porque solo la escritura puede ser la herramienta que la salve de la culpa. El problema es que en este caso, la escritura es también el fundamento de esa culpa.

Las cartas son las de una madre que debe decirle a su hija que no amó a nadie tanto como a sus libros pero que, llegado el fin de su vida, se arrepiente. Y es ahí donde la novela se vuelve todo lo controvertida que puede ser porque es una mujer la que debe enfrentarse a esa verdad en un mundo que juzga mucho más duramente esa elección por parte de una mujer que de un hombre. 

Una casa llena de gente es un texto realmente dramático que indaga sobre lo difícil que es construir una vida que equilibre el deseo y el amor, el deber y la pasión y por eso me emocionó tanto, porque me llevó a pensar en mis propias elecciones de vida, en lo difícil que es para mí combinar la maternidad y la literatura; el mundo afectivo y la soledad. En esa tensión ética y en el epifánico final en el que se confunden las voces de la madre y de la hija pude experimentar la catarsis, esa satisfacción tan libresca que solo alguien como Leila podría apreciar en su justa medida. 

 Una casa llena de gente (2019)

Autora: Mariana Sández

Editorial: Naviera Ilimitada

Género: novela
Complemento circunstancial musical:

Un comentario

  1. Susy Susy

    Perfecto análisis . Gracias.

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