Reseña #703- El tesoro de los inocentes


 

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Por Coni Valente

El título me tienta, la portada incita.

Malditos placeres es un libro de cuentos de Federico Sanz de Urquiza

El primer cuento se presenta en formato de carta y sobre el final del libro no parece casual el último párrafo: “PD: Miré el futuro, me obsesioné, basé mi vida en ello, mi carrera, mi todo, me asusté, llegué al futuro, pude verme viejo y solo y tuve una segunda oportunidad. Ahora retomo las riendas de mi destino: no soy más el hombre aterrorizado por las visiones del futuro sino un hombre esperanzado con la idea de cambiarlo”.

“Crucigrama”: Vodka, una mujer muerta y un mensaje oculto. Policial. “El bosque eterno”: un mono dorado y una llave misteriosa. “El casamiento”: una novia fugitiva, la sexualidad oculta y un arma en el bolsillo. “La bebida experimental”: un trago morado, una mujer y el misterio del brebaje. “El camino montañoso”: tres amigos al comienzo, la muerte en medio y un amor psicológico. “La infusión”: un ladrón y el crimen como herencia. “Mi héroe”: una novela motivadora, un escritor muerto y una rosa en la lápida. “El crucero”: una mujer desconocida y ‘la verdad’.“El ángel”: la Tierra, el amor, el Cielo, un castigo y un sinfín de años.  

En todos los relatos está muy presente la duda ante “lo correcto” o “lo incorrecto”. Como si a quien habla le pesara la valoración moral de su actuar, aun en ese mundo inventado o trastocado o directamente irreal. Hay cierto aire de misticismo en cada uno de los diez relatos mezclados con escenas clásicas de la ciencia ficción.

Sanz de Urquiza, decididamente, posee un imaginario amplio que traspasa a estos cuentos con total naturalidad. Al leer, página tras página, da la sensación que simplemente escribe sin pensarlo dos veces. Lo escupe y luego se detiene un poco a pensar en qué es lo que escribió o lo que quiso contar.

Las historias de Malditos placeres son disparatadas en todos los sentidos. Claro que tienen un punto en común que hace que esta compilación, más allá de la diversidad de situaciones, remita siempre a un mismo punto: un accionar compulsivo. Lo mismo se percibe en su forma de escribir y en los personajes que construye. En cierto modo, las conductas de los protagonistas son impulsivas y no responden a motivaciones racionales. Quizás por esto también es que la valoración de las mismas está tan explícitamente mencionada en cada relato.

Alcoholes varios, misterios inexplicables, mujeres poco definidas y límites corridos por completo.

El autor comienza su libro con una carta que, aún en clave de fantasía, nos anoticia de la intención de quien escribe lo que leeremos a continuación: volver a empezar, equivocarse y retomar el posible camino “correcto”. Y cierra este compendio con un cuento en el que un ángel en la Tierra se “desvía” por la debilidad carnal que en principio uno podría pensar que le es ajena, y retoma el sendero cuando desde el mundo celestial le dan una nueva chance.

Eso es lo que principalmente encierra Malditos placeres: la idea de que caer en tentaciones circunstanciales no necesariamente es el fin, que la redención puede llegar y que a través de ella, reconvertirse  dará una nueva posibilidad.

Malditos placeres (2017)

Autor: Federico Sanz de Urquiza

Editorial: Dunken

Género: cuentos

 

 

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