Reseña #699 (Doble Nelson)- Sloterdijk Superstar


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Por Cristian Maier

Peter Sloterdijk, además de ser una celebrity en el mundo intelectual europeo, es un habilidoso que en un puñado de páginas nos cuenta que la filosofía no nace del asombro. Que debiera, sí, pero que no; que, en definitiva, el frente del nihil admirari —el de la impasibilidad ante los fenómenos— le ganó a la escuadra de Platón y por goleada. Acto seguido, indica la contradicción: estos cuerpos políticos gigantescos que antes se denominaban pueblos y que “hoy en día, como consecuencia de una convención semántica sospechosa, reciben el nombre de sociedades”, deberían al menos generar admiración. Y en un acto de hiperasombro se pregunta por qué este ovillo de millones de personas “que se basa en la integración de poblaciones individualistas”, no vuela en pedazos. La pregunta remite a lo primigenio: por qué hay algo en lugar de nada —esta transposición de Leibniz es, claramente, culpa mía—.

La respuesta que inicia la secuencia lógica del argumento, es simple: el estrés. Esa gomaespuma explicativa multiuso que, además, funge de aglutinante. Las sociedades se estresan a sí mismas para lograr la autoconservación por medio de la agenda. ¿Qué agenda? ¿En qué consiste? ¿Cuál es su naturaleza? No queda claro. Pero sin dudas, se parte en una fuga hacia adelante ad eternum, con una nave de tedio y confort. Mientras tanto, ¿qué pasa con la libertad? ¿Cómo se inscribe en el marco de la historia? ¿La libertad todavía es posible?

Sloterdijk toma dos ejemplos, dos concepciones de libertad. La primera, bajo un estado de estrés máximo, en la revuelta de los romanos ante la tiranía etrusca; la segunda, en una ausencia total de estrés, con el testimonio de Rousseau en Ensoñaciones de un paseante solitario, sobre su desconexión total de la realidad, en un lago de Suiza. Del gladio romano al ombligo de Rousseau bajo el sol, hay un campo, es cierto, pero funciona: de la toma de consciencia del conjunto a la toma de consciencia del individuo. La libertad proto fumona de Rousseau es la que nace en la modernidad y a la que con fiereza se debe que combatir, la de la pura subjetividad que se debe funcionalizar. 

Al cabo, ¿cómo puede socializarse alguien inmune al estrés? ¿Qué pasaría con la gelatina adherente del estrés si todos fueran Rousseau en suiza, en una canoa? Aquí, una cita que cierra el cálculo: “visto más de cerca, se revela que el sujeto liberado nunca permanece inaccesible a la realidad permanentemente. En cuanto descubre su libertad, a su vez descubre en sí mismo una accesibilidad casi infinita a los llamados de lo real. Con motivo de su disponibilidad, cuya desvinculación hacia el interior le otorga un gran valor, recupera por sí mismo el camino hacia lo objetivo”. Y otra que lo refuerza: “Si la subjetividad pura no fuera nada más que un polo de la libertad en tanto que desaparición del individuo de todos los terrenos de estrés, sería idéntica a la absoluta asociabilidad. En este caso, el liberalismo (…) sería una ideología para gente que no se necesita una a la otra. Entonces, la contención de la asociabilidad a partir de lo social sería el horizonte de la política, así como la victoria inevitable del malestar sobre el bienestar se convertiría en el horizonte último de la ética”.

Después de 69 páginas de desparpajo, humor e ironía, el cierre queda algo desinflado y convencional. Con un correctismo político sin armonía: “Nunca antes la libertad había mantenido un vínculo tan estrecho y tan fatal con la obsesión de la gente por medio del ansia del estrés. ¿De qué da cuenta algo así? Solo da cuenta de que la liberalidad es demasiado importante para dejarla en manos de los liberales. (…) En lo que se refiere a la defensa de la libertad, se trata de un proyecto que no se entiende sin un partido o sin partidismos. Quien haya experimentado la libertad sabe que hay que seguir conteniendo ambas tiranías: la que se viste con rostro de déspota y la anónima que se impone con la forma imperante de lo necesario”.

Estrés y libertad (2017)

Autor: Peter Sloterdijk

Traducción: Paula Kuffer

Editorial: Ediciones Godot

Género: Ensayo

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