Reseña #604- Rosario, río y capitalismo


 

 

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Por Fabián Soberón

Las crónicas de Pablo Suárez arman una ciudad en el tiempo social. Ya en el primer texto el autor se refiere a una plaza que se puebla de a poco. Este registro inicial anticipa y cifra un modo de observación y de narración. Suárez nos permite ver las formas diversas del tiempo y las maneras de ocupar el espacio. Sus narraciones iluminan el comportamiento social tanto al que vive como a aquel que está fuera de Rosario, aquel que la ve desde lejos, que la imagina a través de la escritura. Si hay algo que marca los relatos del libro es la percepción de los contrastes entre los grupos sociales que habitan la ciudad. Con ojo de sociólogo entrenado en los avatares de la calle, Suárez penetra en una milonga, circula por la Zona cero (ese barrio marginal), reflexiona sobre la pobreza como una consecuencia inevitable del neoliberalismo, descifra los recorridos urbanos, analiza las irregularidades alrededor del arroyo Ludueña. Suárez entrelaza la observación precisa sobre el comportamiento social con la descripción minuciosa del entorno económico y visual. El autor está presente en todos los textos pero no de un modo pasivo o como un investigador hambriento de novedades. Su relación con lo que ve y escribe es entusiasta y crítica. Su ojo se vuelve palabra crítica, irónica y certera: puede ver lo que otros no ven. Puede ver lo que otros ven y callan.

Suárez recorre la plaza 25 de mayo con las Abuelas, visita la Zona Cero (se pregunta de forma atinada a qué alude el cero en el nombre) y habla con dos mujeres pobres y valientes, sigue el baile y el emprendimiento de la nueva ola de los tangueros en la ciudad. Y, sobre todo, el autor mira para pensar. Rosario, ciudad ocupada nos ayuda a pensar la cartografía urbana desde el punto de vista social y económico. ¿Cómo se configuran los recorridos en la ciudad? ¿Qué roles tienen los sectores privados y el Estado en la conformación de los espacios públicos? Dice en la crónica “Yo fui tragedia”: “Hoy la escena presenta un violento contraste. Muy propia de una ciudad sin planificar o que ha dejado la planificación librada a la suerte del mercado, de las iniciativas o de la desidia”.

Suárez postula el origen de la ciudad como el resultado de una relación entrañable con la naturaleza. La ciudad es lo que es porque lleva en su seno al rio desde su fundación. Y todo lo bueno y lo perjudicial está cifrado en el agua: “Rosario se fundó acá… porque estaba el río. De modo que, aunque no se sepa quién es el fundador, claramente podemos decir que el padre de Rosario es el río Paraná”. Lo que define a Rosario contiene los rostros contradictorios del desequilibrio social. El río, espejo y fantasma de la ciudad, contiene los pliegues de una ciudad nueva y vieja, abierta e injusta. Los recorridos pegados al río están ligados a las diferencias sociales. La costa es lugar de encuentro, de divisiones y de contrastes: “Hay ciudades atravesadas por ríos. No es el caso de Rosario. El Paraná la toca en forma tangencial de modo tal que hay sectores a los que el río les queda muy lejos. Acá hablamos de una larga franja de varios kilómetros de largo por unos cien metros de ancho promedio de modo que no hay un perímetro para que se lo circule. Es una línea de ida y vuelta. Literalmente un palíndromo”.

Rosario aparece ocupada, atravesada por conflictos, meandros espaciales que implican enfrentamientos, contradicciones. “La ciudad es como un plano de mis humillaciones y fracasos”, escribió Borges de forma memorable. Suárez modifica la aseveración de Borges. Su libro muestra las humillaciones, los fracasos y los breves fulgores de la sociedad rosarina en el plano de una ciudad reciente. La sociedad, para Suárez, vive hundida en el pozo del capitalismo. Para tapar el hueco, se ha creado una ficción. La ciudad reproduce esa ficción. Los ciudadanos habitan los espacios públicos como si no hubiera conflictos. Pero detrás de la maraña visual y espacial, la trama abierta de las desigualdades sale a la luz. El libro de Suárez enfoca los conflictos y mide los disímiles engranajes sociales siguiendo el pulso del tiempo. El libro abre con una apreciación temporal y cierra con la cámara puesta en la noche, esa noche en la que los ciudadanos vuelven a sus casas luego de haber disfrutado de la invisible puesta en escena frente al río oscuro.

 

Rosario, ciudad ocupada (2017)

Autor: Pablo Suárez

Editorial: Editorial Baltasara

Género: crónica

 

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