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Reseña #231- Nimiedades en busca de un todo

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Por Coni Valente

Para empezar les voy a decir algo: ¿En qué momento todos los autores que leo se convirtieron en personas más jóvenes que yo? Leandro nació en 1984. Sin comentarios.
Toca o tocaba la batería (al menos eso muestran sus fotos de Facebook). Ser la versión femenina de Dave Grohl es una de mis tantas vocaciones frustradas.
Y este libro fue editado por ¿Qué diría Víctor Hugo?. Como una idiota me pregunte ¿Morales? No, obvio, el poeta, chicos. En fin, arrancamos otra vez y una vez más, son cuentos.
Cada vez que leo libros de cuentos no puedo evitar preguntarme que los une a todos. «De entrecasa», «La flor desesperada», «El silencio de las sirenas», «A sangre fría», «La isla del tesoro», «En penitencia», «Querer nomás», «La línea de la vida», «Por amor», «La prueba», «A galope», «Claroscuro», «Continuación de Wakefield», «La pequeña alegría» y «Siempre que llovió paró». Esos son los 15 títulos que nos esperan junto a un postludio llamado «Instrucciones para tomar un ascensor». En principio, no le encuentro lógica posible. Tampoco debería tener una, pero eso es un rollo mío: tengo que entender que los relatos cortos son células independientes, unidades de narración en sí mismas que no necesariamente son eslabones de una cadena.
Un hombre que llega a su casa después de una extenuante jornada laboral, la flor de un cactus, el casi naufragio de un buque mercante, un asesino contando sus secretos, botines de la isla del tesoro con sus consiguientes piratas, la telaraña de una araña, peces de pecera que añoran todo aquello que no conocen, una lectora de manos profesional, una especie de dragón miniatura y los cuidados de su amo, la cotidianidad de un par de adolescentes, un paseo a caballo obligado, la estrecha relación de la oscuridad y los monstruos, la muerte de un sufriente esposo, avioncitos y barquitos de papel en una plaza, la acción del agua en el mundo; y para terminar un breve “homenaje” al gran Julio Cortázar a modo de texto último. Lo que tengo para decir, en principio, es que Leandro ama escribir, a los escritores, los poetas, los cuentistas, los novelistas y al mundo de la literatura en general, ¿Cómo lo sé? Porque cita y hace permanentes referencias “subliminales” a ellos. Pero también adora a la filosofía como ciencia porque sus historias breves tienen mucho de filosóficas. Es bastante posible que el sentido de la vida y de las cosas esté en los pequeños detalles y de eso se tratan estos cuentos de Surce.
Leandro vierte detalles en el relato, es minucioso en sus descripciones, ¿y que son los pormenores si no eso, no? Todo lo accesorio a lo principal, aquello que solemos obviar del cuento, eso que habitualmente pasamos por alto al narrar un episodio o una circunstancia. El uso que Surce le da a los paréntesis es de destacar ya que quizás allí se encuentran los pormenores de sus ya de por sí “Pormenores”, o sea el verdadero lugar donde el autor sugiere que el lector ponga su atención. También se puede entender al pormenor como una circunstancia particular de un asunto y aquí, esa definición también tiene validez, ya que si bien los cuentos que aglutina este pequeño libro son historias menores ellas representan episodios especialmente específicos.
Los cuentos tienen principio y fin, a veces son dos páginas, a veces seis. Nuestras vidas están plagadas de carillas habitualmente similares pero cada tanto se iluminan algunas hojas y esas conforman nuestros cuentos, pero al contarlos cada uno elige si detenerse en lo más visible o si relatarlo a través de esas nimiedades que en aquellos momentos fueron “nada” pero viéndolas en perspectiva son “todo”. Leandro prefiere la segunda opción.

 

Pormenores (2016)

Autor: Leandro Surce

Editorial: ¿Qué diría Víctor Hugo?

Género: cuentos

3 comentarios

  1. Juan Sebastián E. Juan Sebastián E.

    Quisiera tener el honor de leer a Leandro Surce y «conectarme» a su realidad, de ser posible. Sería una forma de apreciar la realidad desde su naturaleza e imagino, cuántas sorpresas habrán.
    Le agradezco noble dama, me haya tenido en cuenta. No soy escritor ni sé de técnicas pero, aunque mi tiempo ya pasó, quisiera aprender y ver desde la retina de los que saben.
    Gracias.

  2. LaMues LaMues

    De repente todos son más jóvenes que uno… Y leerlos nos obliga a ser jóvenes también.

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