Reseña #628- El linyera de las palabras


 

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Por Julián Álvarez Sansone

Este nuevo libro del poeta Luis Osvaldo Tedesco es probablemente el más sentido y sensible de los tantos libros que componen su vasta trayectoria literaria. El mismo ha sido publicado poco tiempo después del fallecimiento de su hermano Juan Carlos, quien fue un gran pedagogo y pensador de la educación, recordado también por haber sido Ministro de Educación durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Así, este nuevo libro de Tedesco comienza con una dedicatoria a su hermano, con unas sentidas palabras cuyo vocabulario remite también al lenguaje conceptual presente en los versos del libro: “A Juanca, queridísimo hermano, tu Aparente en mí de pendejos, tus libros conversando con mis libros, y ahora, para siempre, escribo en tu Invisible”.  
Estructuralmente hablando, este nuevo libro de Tedesco se compone de cinco partes: cuatro correspondientes a poesía en verso libre (“Papel sucio”, “Amor en los condados de la muerte”, “El recinto final”, y “Acerca de nuestro dios sindiós”) y una pieza de poesía en prosa, titulada “Un fiscal para el desencanto”.

En el prólogo, Horacio González define a Tedesco como “el linyera de las palabras”, dado que “curva lo liso, escucha fino cómo se ama, como se desea, cómo se destruyen las ciudades”. También plantea que en este libro, el autor rememora a otros grandes poetas nacionales, como Macedonio Fernández y Leónidas Lamborghini.

La primera parte del libro, “Papel Sucio”, presenta ciertas reflexiones sobre el propio proceso y devenir de la escritura. “Tengo el papel, la tinta/ nervaduras/, de la fricción violenta del poema”, dice el poema XX. Una reflexión interesante está presente el poema número XXI, en donde Tedesco escribe: “No se te ocurra, poeta, pensarte en éxtasis; el éxtasis, si lo hubiera, no es tuyo, es de las palabras”. Este segmento, quizás uno de los más sensibles del libro, presenta la poesía más trascendente para el autor, la que está dedicada a su difunto hermano y fue compuesta recopilando palabras de su último diálogo antes del fallecimiento del mencionado Juan Carlos Tedesco:

Dentro de mí, el vértigo,
los tabiques sangrados de la sombra,
sílabas sin guarida de palabras
me doy con la última luz
respiro sin aire, ya no repunto,
Ya no soy el misterio que persigo

El segundo segmento, “Amor en los condados de la muerte”, se caracteriza por tener a estos dos conceptos como actores claves de la mayoría de los poemas. “Amor y Muerte me alentaban, cada serás con su aguijón al hombro”, dice el poema II, mientras que el poema IV expresa “Amor y Muerte juegan con mi azar”. “Amor inicia, Muerte me retoza”, es el comienzo del poema V. “Amor y Muerte charlan en mi carne”, es el noveno verso del poema X.  Quizás, el poema más destacable de este segmento sea el poema XXI, el cual dice: “Amor y Muerte, espíritus alternos, juegan a lo mismo, juegan a ser parábolas afines del destino”.

El tercer segmento del libro es quizás el más conciso, el que presenta los poemas más escuetos. El poema III, por ejemplo, se compone de tan sólo tres versos: “Frío en la carne /frío en los huesos/ respiro frío, me disuelvo”. Esto da cierta particularidad a este pasaje del libro, dado que en los segmentos anteriores los poemas suelen superar los diez versos, e incluso los 15. Así, se podría decir que es la corta extensión de los poemas (que en su mayoría no superan ni alcanzan los ocho versos) lo que caracteriza a este segmento llamado “El recinto final”.

El anteúltimo segmento, titulado “Acerca de nuestro dios sindiós” es la antítesis del segmento que lo precede, ya que los poemas son considerablemente mucho más largos y complejos, dado que presentan muchas más metáforas, analogías y comparaciones. Este segmento se compone sólo de tres poemas, pero que tienen la particularidad de ser mucho más extensos que los anteriores. El poema I de este segmento, por ejemplo, es de tres páginas y media (cincuenta y cinco versos), mientras que el poema III es de más de siete páginas de extensión (ciento tres versos). Es en este pasaje donde se evidencia mejor el estilo del autor, el cual se caracteriza por no darle demasiada importancia a las rimas y utilizar un lenguaje lunfardo y tanguero a la hora de escribir poemas.  

La última sección, llamada “Un fiscal para el desencanto” consiste en poemas en prosa  acerca de lo que el autor denomina “el Invisible” y su “Aparente serial”. Este segmento es quizás una de las mejores partes, dado que presenta interesantes juegos de palabras y la escritura en sí misma permite a lector vislumbrar escenas bien claras y definidas. Por su parte, el modo en que está escrito este segmento genera ciertos ecos en el lector provenientes de otro libro de Luis Tedesco, titulado “Lucho Maidana ataca, monólogos en contextos de encierro” (2014).  

 

El sin… de mi aparente (2017)

Autor: Luis Osvaldo Tedesco

Editorial: Nuevohacer

Género: poesía

 

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