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Reseña #193- Peces en el ojo

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Por Natalia Crespo

PH: Camila Díaz

 

Algunos de los textos de Pez y otros relatos (Modesto Rimba, 2015), segundo libro de Paula Tomassoni, transcurren en la Patagonia, en medio de un bosque incendiado o bajando con dificultad una montaña helada. Otros tienen lugar en pequeños departamentos de Buenos Aires, en cementerios, en supermercados, en un micro, en una sala de hospital, en patios familiares u hoteles medio pelo, en espacios casi tan íntimos y a la vez tan ajenos como los miedos y los deseos de sus habitantes. Los personajes pueden ser chicos jugando a descuartizar un sapo, una anciana con ganas de dar muerte a su vivaz perro –acaso para retrasar la propia, queda sugerido–, aventuras amorosas fugaces o truncadas, un matrimonio bien avenido que se apropia de una hija ajena pero no logra, por más planes prolijos y consensos mediante, tapar los agujeros por donde salen cucarachas. La diversidad de escenarios, de personajes, de disparadores narrativos (acaso no llegan a engrosarse en tramas, innecesarias aquí) es uno de los atractivos del libro. Sobre todo porque el lector (la lectora, en mi caso) va percibiendo que tras esa diversidad –o, más bien, a raíz de ella– se dibuja una serie, una línea, una mirada particular que, como un hilo invisible, engarza las escenas y los personajes en el hilo con que se atan y desatan ciertas viejas preguntas (tal vez las mismas de siempre, pero asediadas de otro modo): ¿qué es la infancia?, ¿qué se hace con la muerte de un hijo?, ¿qué reúnen las reuniones de familia?, ¿qué maridan los matrimonios? 

El humor incómodo, cierta naturalización de lo horroroso, el parentesco entre los rituales de la vida doméstica y el absurdo, la convivencia de lo irremediable con lo afectivo y lo tierno. Cada texto deja ver sin mostrar del todo un interior en el que se mezclan diferentes hebras de sentido, como las sangres del sapo despanzurrado en ese juego infantil que satiriza o pregona una escena de cirugía: 

Esperaron. Nadie se animaba a tocarlo. 

–Tiene sangre de muchos colores –observo Patricio. 

–Lo rojo nada más es sangre. 

–¿Y esto otro? –señalo apuntando con la pera, sin soltar la estaca. 

–Son los líquidos del sapo–. Sandro se alejo unos pasos, busco en el piso una ramita, y volvió. Con la punta mas filosa removió el interior de la panza, aparto, mezclo, desparramo hacia afuera las viscosidades. Después nombro no muy seguro algunos órganos y ensayo convincentes explicaciones anatómicas. Todos lo escuchaban. El hermanito de Patricio, aburrido, arrancaba los pastos alrededor de su sitio» (54). 

Emparentables con la literatura de Inés Fernández Moreno, con cierta pizca de horror salpimentando lo doméstico que rememora tal vez algunos cuentos de Silvina Ocampo, estos textos breves de Paula Tomassoni son, como los llamo Jorge Consiglio en su “Dinámica de los peces” -prólogo al libro que es en sí mismo una pieza literaria – verdaderos “ejercicios de incertidumbre”. Ofrecen una experiencia de lectura que es simultáneamente placentera, conmovedora e inquietante: como si pudiéramos descalzarnos y bebernos de a sorbos, disuelta en el agua de lo cotidiano, la mentada piedrita -imaginémosla efervescente como una pastilla de Redoxon – que la vida nos pone siempre dentro del zapato.

Pez y otros relatos (2016)

Autora: Paula Tomassoni

Editorial: Modesto Rimba

Género: relatos



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