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Reseña #235- Nada más quería fugazzeta

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Por Ignacio Barragán

En una sociedad completamente anestesiada y sin rumbo, el individuo busca sentido en los detalles más ínfimos de sus días. El hombre se sostiene de unos pocos pilares ficticios que encuentran legitimidad únicamente en su repetición. El valor agregado de esos contados espacios de comodidad consiste en la continuidad de sus apariciones. El mate se toma sin azúcar, los domingos se comen las pastas, el viernes a la noche pedimos fugazzeta. La aparición de estos elementos inalterables de lo cotidiano son los que ponen las cosas en orden y evitan que todo se vaya al carajo. Sin estas pequeñas cábalas cotidianas, la vida sería solo una serie de eventos inconexos sin relación alguna. Por lo tanto, y para sintetizar lo antes detallado, el hombre en sociedad va construyendo sus propias costumbres impermeables que le otorgan cierto orden y estructura a su vida.

El libro de Catalina Tovorovsky es un conjunto de esas realidades monótonas, cuentos indispensables para el tranvía que se desplazan entre los distintos recovecos de los lugares comunes de la vida: las vacaciones, el pueblo chico, las relaciones amorosas y un largo etcétera. La obra se llama Yugular, referente a la garganta, intenta indicar donde se encontraría una de las partes más sensibles del cuerpo, podemos imaginar distintas muertes en torno a un cuello desnudo. Es un libro de cuentos de una simpleza absoluta, abundante de detalles y carente de idealismo. Sus distintas historias ponen en relieve momentos cotidianos con desenlaces inesperados, algo oscuros de a momentos.

En esta obra los cuentos parecen ejercicios literarios provenientes de un taller de escritura semanal donde a veces uno esta más apurado por entregar el material antes que perfeccionarlo. Son una serie de textos minimalistas que pintan espacios y acciones en un fuerte tono impresionista, cada pincelada es un detalle que toma un carácter fuertemente individual.

Hay un cuento en este conjunto de historias mínimas llamado Bring on the night que me parece uno de los mejores, sus primeras líneas tiene la impronta del deseo espontáneo, banal y falaz que todos tenemos adentro: “Nada mas quería fugazzeta. La quería con todas mis fuerzas. Era lo único que quería en el mundo. Era conciente del capricho, que ridícula me sentía. Fugazzeta.” Hermoso. Si cambiamos la palabra “fugazzeta” por “amor”, “libertad” o “vivir” el sentido es el mismo, no cambia, el sentimiento es único. Párrafo aparte escribe “Entonces paramos en Pin Pun”, barrio de almagro, clásico de clásicos, deseo insatisfecho.

Finalmente, Yugular es una anécdota más en la biblioteca personal de cada uno, un libro que no toma relevancia como obra de arte sino más bien como continuidad de nuestras vidas diarias.

Yugular (2015)

Autor: Catalina Tovorvsky

Editorial: Textos Intrusos

Género: cuentos

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