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Reseña #116- La chispa íntima

  

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Por Jorge Álvarez Tapia

Alguna vez llegué a la conclusión tentativa de verificar lo poético cuando se dan Síntesis, Intertextualidad o Deconstrucción.  Esta lectura se generó a partir de observar los elementos formales, los procedimientos con que los poetas estructuran el texto. Leen y leemos un determinado escrito como un orden en que las palabras resuenan, sugieren, diversifican sentidos, establecen nuevas relaciones. Poético por elíptico, por diverso en sus connotaciones. Teniendo en cuenta que siempre hay en lo poético un lugar inaccesible que se escapa, una lectura abierta.

Tengo en mi lectura un texto donde la síntesis en el registro se mantiene, podemos estar claros sobre lo que se construye; no encontraremos palabras de más, una intención de despojar, de sacar todo lo que se presente accesorio para presentar imágenes como centro y periferia de estos versos. Nada es concluyente y todo resuena. Las palabras entre sí son ecos , fricciones, sacan “chispas”, ¿deslumbran? Este desenlace en constantes imágenes en donde se nota el registro que el poeta busca o encuentra no pasa desapercibido sino que es una constante que enriquece el poema.

Una pregunta que no me respondo: ¿tienen algún sentido concreto las imágenes o son puramente conjeturales ?  Pregunta que antepongo cuando leo palabras en un orden con otras palabras y cómo estos órdenes resuenan. Sí me pregunto por el hablante, aunque en el texto reseñado se estructura como una voz única, un hablante plano poco trabajado, puedo leer también que hay otra voz; la leo desde distintos lugares nombrados, sugeridos, desplazados en el texto. Este desplazamientos en distintos registro configuran la imagen. Voz que surge como estos versos que algo quieren decirme y que yo leo pronunciada en las imágenes. Simples imágenes que nos remiten a un cotidiano amoroso, mullido, suave, femenino, siempre en contrapunto con lo extraño, provocador,  ignorado, lo que siempre llama a un desenlace como pronunciando la inminencia del fin. ¿Será la certeza o duda por lo logrado?

Lisi Turrá tiene una manera específica en dar cuenta de los hechos, una afectación que se presenta coloquial en la escritura, una cercanía con el interlocutor, una interpelación al lector y en este sentido, la de provocar, incitar al lector desde la escritura ¿Será compartir una intimidad?

Hacer una reseña es transcribir una lectura, una posibilidad de lectura y aquí la subjetividad (que también es un hecho de lenguaje), que también es una lectura sobre otra lectura.

El que lee crea su propia lectura, su propio texto, superpone su lectura a la primera lectura ofrecida por el “autor”. Pero toda lectura trasunta una oscuridad, un desconocimiento, porque el texto se explaya en presentar un lenguaje que es poético porque explora justamente esa opacidad, lo que es sugerencia, lo que es configuración, lo que esplende es chispa. El uso de distintas figuras literarias, metáforas, metonimias, reiteraciones reiteran lo poético, un procedimiento que se reconoce poético pero que es efectivo porque no deja otra posibilidad que la figura corriendo su lectura. La evidencia es que algo hay más allá de los simples significantes; se recrea un mundo desconocido, ficcionalizado que reconocemos en palabras, en sintaxis.  Podré transcribir lo anecdótico de estos versos, transcribir el supuesto de lo relatado. En poesía son pocas las sorpresas en cuanto a los temas, las variaciones sobre la precariedad de la existencia son múltiples, entonces qué buscamos, qué encontramos en la superficie de estos versos sobre la hoja en blanco….

Ya en el primer párrafo el hablante  se interpela a sí mismo. Es un plano provocador, hasta desmesurado , pero lo importante es el juego en donde el hablante se mantiene y en la poesía, los lectores son interpelados, cambiando los énfasis hacia cuestiones prosaicas y cotidianas.

El contrapunto central deviene en la múltiple  referencia  a  lo poético, al poema que se está escribiendo, a la acción de escribir el poema y al valor casi heroico que va adquiriendo el hablante a través del texto.

Ya en su segunda parte que da nombre al texto La Cacerola Deslumbrante, la referencia a lo poético envuelve todo lo nombrado, y el valor que podemos encontrar es la serie de imágenes en que se abre el texto en un viaje de sugerencias y matices que recrean e interpretan una experiencia con lo que se vive a través de estos versos.

  El  libro es un buen ejemplo en su realización, bien escrito, orgánico, pero  deviene en una lectura un tanto reiterativa.

“Los culantrillos crecen en el vado

bañan sus raíces un río de estrellas

y yo, viuda del agua,

no entiendo”

“Yo juego con Dios y estos poemas

que apagan mi sed con

Vega-Sicilia

exquisito sabor del tinto que maúlla”

Extraigo dos estrofas, la imagen presenta sensaciones, percepciones de lo fluido, lo líquido y a un hablante diversificado en las distintas voces en donde el asunto  remite siempre a la  experiencia con lo poético; el libro  es una reiteración  de voces que  presentan esta especie de alumbramiento en la cocina de la creación. Es interesante leer cómo se mantiene esta voz en la construcción del poema lo que denota la experiencia de la poeta con la palabra.

Otro aspecto que es significativo en la propuesta de Lisí en cuanto a las imágenes , en tanto procedimiento resolutivo, procedimiento con historia, utilizado desde la antigüedad es en relación a la  confrontación con propuestas más experimentales, que investigan sobre la visualidad,  sobre los distintos hablantes, lo conversacional y prosaico, la incorporación de los distintos discursos urbanos, colectivos, técnicos, la incorporación de la misma grafía, la hoja en blanco como signo, etc. Estos procedimientos si bien abren la textualidad que de alguna manera hace el relato de lo contemporáneo, modificando de paso las nociones de autor, creatividad, y abriendo el mismo espacio para dar cuenta de otras formas de percibir, otras  formas de leer, transformando la misma visualidad del poema. Lo extraño de esto es que en lo simbólico no es otra cosa que un discurrir de distintas voces en el texto, no estoy hablando del hablante, que es perfectamente modificable hasta la desaparición del mismo, sino de voces que nos hablan de distintos lugares en el texto, lo que también es una de las características constituyentes de la imagen y extrañamente han llamado la atención a través de la historia. No creo que los procedimientos de las vanguardias no sean otra insospechada manera de reescribir la imagen, pero resalta que tanto los que trabajan con ellas como los que investigan sobre nuevos procedimientos llegan a unas de voces que constituyen el texto. En el fondo no es el hablante el que dice, sino que todas las instancias que conforman el discurso construyen una voz, oblicua y transversal, que está ahí. La representación es una especie de símil de algo que podríamos nombrar como “realidad”, que viene a expresar otra cosa, tal vez la unidad que prevalece, pero por fuera de todo relato, de todo objeto y todo nombre.

La cacerola deslumbrante (2014)

Autora: Lisi Turrá

Editorial: Leviatán

Género: poesía

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