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Reseña #67- No quiero ser un héroe (restos de Nac & Pop)

 

unamuno (1 de 1)

 

 

 

Por Lucía Alvarez

 

Domingo (Somnolencia) Germán, único nombre. Baraja, único apellido. Así se presenta el antihéroe piloteando un viaje retroactivo de tres días. El paladín fallido moldeado por una generación vacía de ideologías, que de repente vislumbra una esperanza en un nuevo modelo de país.  Y de nuevo traicionado por esos ideales, se recluye a evaluar en dónde está parado. Ni siquiera considera que contraatacar valga la pena. Rota la esperanza de un proyecto que proclamaba Vengo a proponerles un sueño, lo que queda es vagar por el sonambulismo errante.

Baraja es un burguesito porteño malcriado, egoísta, misógino, psicópata y canchero al punto de lo odioso. Pero ante todo, perdió la pelea, y eso lo hace impune. El derrotado es letal porque no tiene filtro, dispara veneno a mansalva y en ese tiroteo feroz gatillará también el tiro de gracia de verdades más crudas, las que uno no se anima ni a pensar. Baraja no tiene nada que perder, y tiene todo el tiempo del mundo para picar merca de la mala con el dni, mientras mastica bronca y escupe sus certezas resignadas. Filosofía para principiantes. En ese torbellino desesperado, Germán anhela la llegada de un diluvio torrencial que barra a todos sin piedad. Como enseñanza de que uno nunca está a salvo. Como si después de la tormenta, se pudiera empezar de nuevo.

 

 

Sábado (Anhedonia) La gente sin talento hace política, sentencia Baraja cuando se cruza a Tarzán, el hombre-mono compañero de militancia política que le sopló la novia. “A mí me hubiera gustado vivir los 70” dice Tarzán, y Baraja responde que hay que terminar con Teresa Parodi y el olor a chori. Y sigue pensando, tratando de definir ese monstruo gigante, invertebrado y miope que es el peronismo. Después de tantas idas y vueltas, hoy sigue siendo el hecho maldito del país burgués.

Baraja se banca compartir una cerveza con ese simio sin talento mientras practica el ejercicio de mirar a quien se cruza y sacarle la ficha. Rastrear qué hizo, qué hace. De qué la juega en esta vida. Scannear a un desconocido y sacarle una radiografía instantánea. Adivinarle las peores miserias detrás de un gesto. De la camisa que lleva puesta. De la forma de llamar al mozo. Mal que te pese, somos todos estereotipos. Y la desesperación. La soledad en esa suerte de acecho. De ser solamente observadores. Filosofía para principiantes.

 

 

Viernes (Euforia) Que el nihilismo sea un mar tan denso como para desear una guerra que nos despierte de golpe. Una sacudida bélica. Violencia sin subtítulos que de una vez nos saque de esta paz de utilería. Filosofía para principiantes. Cada generación es el resultado de lo que hicieron con ella. A los de los 70 los desaparecieron. A los de los 80 los ilusionaron con la democracia. Y en los 90 nos vaciaron. El menemismo podrá ser un medio para los que compran la fachada de una vida “for export”, pero nunca una ideología. Hijos de los Simpsons, Maradona en decadencia, el Big Channel, el Family, la casita fucsia de Barbie y MTV. Los 90 fueron una aplanadora que nos convirtió en entes plásticos descreídos y apáticos. Generación made in China.

“Sos feliz?” “Pelotudeces, no. Poné música.”

Baraja, niño de clase media alta que ha viajado y leído; analiza los hechos hasta la médula, cuestiona sin parar y cuando queda al descubierto la realidad más descarnada, el efecto rebote es lapidario: “no había ni hay patria posible para mí”. Baraja está aburrido, pero sobre todo está harto. Después de haber intentado todo. Burguesito romántico idealista que la jugó de progre y cayó en todas las trampas del hippie con osde, hoy no tiene más aspiraciones que la mayoría de los yonquis de la rutina que ven pasar sus días en baja resolución. No hay nada que perder, el sueño terminó: aceptemos que no seremos rockstars, ni divas de cine, ni (mucho menos) héroes revolucionarios. Lo único que queda es esperar. Bajo una oleada de truenos púrpura, la dignidad de la tormenta purificadora. Bajo un cielo furioso, el dolor final de la lluvia ensangrentada.

 

Que todo se detenga  (2015)

Autor: Gonzalo Unamuno

Editorial: Galerna

Género: novela

 

Un comentario

  1. Leo Leo

    Muy buena reseña, me dan ganas de leerlo, saludos

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