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Reseña #407- Out run

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Your head will collapse

But there’s nothing in it

And you’ll ask yourself

Where’s my mind?

“Where is my mind”, Pixies

Por María Pía Cibrián

Hace unos cuántos días estoy en una época en la que tengo la concentración de los perros rastreadores cuando son cachorros y no manejan bien su sentido del olfato, entonces quieren oler todo y es imposible que se concentren en algo. Por este motivo me sentía imposibilitada de sentarme a leer un libro. Afortunadamente, llegó a mis manos Crasheado y fue un gran acierto, porque en realidad no necesitás estar concentrado para leerlo, no porque sea un libro playito como las piletas de los nenes, no señor. Es porque se asemeja a ese momento que tenemos al menos una vez al día cuando abrimos quince pestañas en el navegador y vamos de acá para allá leyendo cosas, contestando un comentario, chateando, leyendo el diario, indignándonos, puteando a alguien, laburando, pagando las cuentas en el banco… El recorrido que nos propone Blas Valdez es como la carta de amor más turbulenta de la historia. Se siente como recorrer una hemeroteca y que de pronto todos los diarios se te caigan encima y en lugar de quejarte por la incomodidad te quedás ahí tirado porque un titular te llamó la atención y te recordó lo que estabas haciendo en ese instante, y luego otro y otro…

¿Pero cómo puede ser que una historia de amor una la mano de dios de Maradona con la bomba atómica o con el ejército zapatista? ¿Cómo pueden estar amándose mientras cae el muro de Berlín, a través de las paredes de un centro clandestino de detención, mientras Lady Di se casa con el príncipe Carlos o mientras estrenan Matrix?  ¿Qué tiene que ver la Play Station y el Pac-Man con todo esto? “Ah, qué cosa esto de la globalización”, diríamos los que crecimos sin internet. Igualmente, no soy yo la que va a explicar todo eso, de hecho, no tengo mucho para decir porque no quiero arruinar el ritmo frenético de este relato que no te deja respirar ni un segundo porque se construye y se derrumba en cada página sin dejarte parar ni para ir a buscarte un café (si te dijeron que el punto aparte era “para respirar” acá no vas a respirar nunca).

Lo más lindo de todo esto es que luego de rompernos la cabeza viene como postre una selección de relatos llamada Dolor y viceversa que son algo así como si te golpearas el dedo chiquito del pie mientras comés un flan con dulce de leche, el flan está tan rico que no te movés pero duele un montón.

Iluso sigue con el ritmo que traemos desde Crasheado, es como la inercia que sigue cuando se frena: un aeropuerto, una mujer, una habitación de hotel, fast forward, pause, un error, rewind, eject, ¿y ahora qué? Tlahueliloc es un doloroso relato de una embarazada que va a una rave para “despedirse de la joda” y se encuentra con una terrible sorpresa.  Debut y despedida es otra historia de amor cortísima y trágica, me recordó a ese video llamado Kiwi que es muy lacrimógeno pero no puedo contártelo. Ya que tenés las quince pestañas del navegador abiertas, abrí una más y buscalo después de leer esto. Dolor y viceversa, que le da nombre a esta sección, podría tranquilamente llamarse Tiempos violentos, porque es una seguidilla de situaciones a lo Tarantino que te ponen más nervioso que el que las está viviendo. Trece trece, feliz encuentro, narra una tarde muy particular al aire libre entre amigos, comida, amores… y tiros.

Es la primera vez que leo a Blas Valdez y la verdad que Crasheado me sacudió como montaña rusa. Su capacidad para mezclar amor y violencia al punto de que no te resulta tan terrible es algo que me sorprendió para bien, además de encontrarme con una perfecta síntesis de los hechos de los últimos cien años de la historia mundial que me llevaron a plantear cómo encajamos este engranaje de furia y desasosiego que vivimos en la actualidad con todo el pasado tumultuoso que llevamos a cuestas y no siempre nos percatamos de ello.

Crasheado (2013)

Autor: Blas Valdez

Editorial: Drácena

Género: relatos

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