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Reseña #256- Fragmentos de un discurso pesimista

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Por Griselda Perrotta

La sensación que acompaña la lectura de El increíble señor Galgo es la de una curiosidad satisfecha en la medida justa. Vargas Gaete es hábil en revelar en cada línea solo la información necesaria para avanzar en el relato, planteado en la forma de una estructura no convencional.
Retazos exactos de los fragmentos de una novela, testimonios, crítica, un mensaje en una botella lanzada al mar, un diario personal, son algunos de los elementos que sirven de excusa para alternar voces, distancias, tiempos y emociones que van ubicándose en el lienzo que conforma la historia. Con porciones generadas en momentos y lugares diferentes, el hilo se distingue por partes y recién encuentra su definición en la sección final.
La trama está anclada en el marco de un Chile futurista con episodios e indicios que le son propios, pero sus efectos tienen un alcance de índole general.
Las inquietudes del oficio de escritor se van dejando entrever en la figura siempre esbozada y esquiva de Antonio Galgo. Por ejemplo: “El punto final no es la meta, apenas una pausa tras un viaje en el que se ha perdido la piel y las tripas. El punto final debe ser como ese respiro furioso que da el que estuvo a punto de morir asfixiado. Deja sangre en cada historia. Deja sangre en cada historia. Deja sangre en cada historia. Deja sangre en cada historia. Deja sangre en cada historia. ¿Es necesario poner un etcétera?”; “Le pregunté cuándo volvía y ella se encogió de hombros. Dijo que su pasaporte ya no estaba y me mostró una nota pegada en la puerta del refrigerador: «No sé si escribir vale la pena»”; o “Ser escritor es flotar en el aire y tener la cara de palo y el corazón de azúcar. Ser escritor es convertirse en el blanco de las piedras mientras se explora una obra ruinosa. Ser escritor es ser un salvavidas en una playa llena de borrachos, un zapatero, un carpintero, un artista marcial o un dentista del siglo diecinueve, pero siempre con mala paga. Ser escritor es saldar las deudas del pasado en el papel del futuro. Dejémonos de bromas: ser escritor es ser nada”.
Así, a lo largo del texto, de a poco, se va comprendiendo un destino extravagante para alguien que había transcurrido gran parte de su vida sin demasiado protagonismo, pero que desde niño se vislumbraba como una figura intrigante y sombría. El suspenso aumenta y va encontrando respuestas parciales desde la primera palabra hasta la última, en un vaivén permanente de estilos y sensaciones.
Una oportunidad para repensar la noción habitual del éxito y de la fama desde distintas perspectivas.

 

El increíble señor Galgo (2016)

Autor: Diego Vargas Gaete

Editorial: Marciana

Género: novela

 

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