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Reseña #699 (El Quinteto Imperial)- La poesía es la geografía del tiempo

                                             

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Por Pablo Méndez

Todo el tiempo nuevo de Lucía Vargas es un libro empotrado dentro de otro. Un libro (dos libros) alejado del fen shui del diseño gráfico: un libro pequeño dentro de otro más pequeño, como si una ventana tuviera una dimensión mayor que la pared que la contiene. Por un lado, alejado de esa arquitectura editorial clásica, el libro que es contenido entraría dentro de la categoría de diario de viaje o bitácora de iniciación o crónica de ruta. Por otro, el libro que contiene las experiencias andariegas es un poemario cuya lírica acompaña las vivencias de la autora como una observadora que quita el envoltorio turístico para adentrarse en la esencia de cada personaje, cada lugar, dotando de sensibilidad lo que los ojos relatan.

Vayamos a la ingente ventana. Las secuencias del viaje son marcadas por capítulos que anuncian los tramos del recorrido: Córdoba, Valparaiso, Santiago, Arica, La Paz, Cuzco, Lima, Cuenca, Baños, Quito, Cali e Ibagué. En cada ciudad, Lucía Vargas desprende lo autóctono de cada ínfimo detalle, Latinoamérica vista dede las minúsculas partículas de la percepción. Y la sortija de cada vuelta nos devela desde la poesía la respiración de cada lugar:

La vida se dibuja en ciclos

igual a los espirales de humo

que suben al cielo

y limpian el ambiente.

El sol aparece y se esconde,

los animales despiertan y duermen,

el ruido de la calle nace y muere,

y así.

Pero este libro no es un simple anecdotario, es también una fuente de introspección donde la autora nos autoriza a conocer sus angustias, el alejamiento de su propio cuerpo, el recuerdo, la nostalgia; el lado B de la aventura, la mirilla indiscreta que apropia nuestra atención para tirar apenas la punta del hilo de la poesía:

Esta noche

esa mujer soy yo.

El nudo en la garganta,

la sangre que empieza a correr

en otro sentido.

Los ojo cerrados

con la mirada hacia dentro,

la bolsa abrazándome los párpados

al vacío.

y la boca bien abierta

pidiendo un segundo aire.

La simetría caótica que une cada punto en un trayecto exploratorio, no solo de la historia de cada país, también la brújula interna que crea la necesidad de asentar cada punto cardinal en el mapa de la creación. Cada centímetro de ruta, cada edificio descascarado, cada árbol chamuscado, cada personaje de voz única, es un trazo más de un tatuaje invisible en la piel. La  poesía es cada aleteo de los ojos, es cada movimiento del cuerpo surcando el aire nuevo.

El libro se acabó.

El agua se acabó.

Tres días, tres días podés vivir sin agua,

dijo Renato es anoche en Lima.

Y tres días que me quedaría así

mirando como esa espuma amarillenta

acompaña el paso del agua hasta mis pies.

Tres días en los que me quedaría

intentando entender que este libro se acabó.

Que él no va a escribir otro poema, nunca más.

Que ahora es necesario sentir esa sed

hasta que arda,

hasta que produzca

la verdadera sensación de vacío, de muerte.

Hasta que sea necesario ir por más.

Todo el tiempo nuevo (2017)

Autora: Lucía Vargas

Editorial: edición de autor

Género: diario de viaje, poesía

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