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Reseña #462- Animales sueltos

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Por Hernán Dominguez Nimo

Los Pelos de Punta, PDP para abreviar, aparecieron hace ya casi dos años y pronto estuvieron en boca de todo el mundillo literario. ¿Quiénes eran, qué hacían para que se hablara de ellos? Sacaron una colección de libros de terror. ¿Solo eso? No, no solo eso. Todo eso.

Porque no fueron una o dos antologías sueltas, como ellos mismos habían pensado al principio. Idearon un plan (maquiavélico, o aún mejor, mefistofélico) para sacar 13 antologías con 13 autores cada una. En un momento el plan quizá fueran 666 libros, pero por suerte se llamaron a recato. Ahora: ¿cómo se hace para conseguir, corregir y publicar 169 cuentos de terror, en menos de dos años?

Fácil, buscando y buscando. Y cuando los lugares conocidos para buscar se acaban, viralizando. Escritor recomienda escritor. El famoso avión que tan de moda estuvo en los 90, ahora no para esquilmar sino para crear.

Yo lo viví en carne propia. Un día de julio de 2015 me llegó un mensaje, invitándome a participar del cuarto volumen, Chupa Cirios. Me hice las mismas preguntas que ustedes un poco más arriba. ¿Quiénes son estos PDP? Y así, puesto a averiguar, descubrí que varios escritores conocidos habían participado en los primeros libros o sido convocados para los siguientes. Una colección que desde el comienzo se distinguió por una estética muy cuidada, pero que además, fue sumando cada vez más autores, como una gelatina monstruosa de peli clase B, tragándolos todos sin dejar a ninguno afuera. Porque todos están ahí. Vos tírame un nombre de escritor de la joven guardia, y seguro está. Y ni siquiera tiene que ser un visitante asiduo al terror. Porque frente a la convocatoria, frente a la idea, todos se pudieron las pilas y escribieron terror.

Entonces, si la pregunta es qué hicieron, fue eso. Los editores juntaron a todos.

Y le tiraron a cada autor tres palabras clave. Key words se dice en inglés. Palabras llave le abrieron la puerta al horror que muchos tenían dentro y ellos tres fueron los encargados de ponerlos a buen recaudo en cada volumen.

El que tengo en mis manos es el anteúltimo de la colección. Cuando me dieron a elegir, no me le animé al número 13. Pero, además, de Mal Bicho me atrajo la lista de autores, Marcelo Rubio, Laura Ponce, Verónica Martínez, Sebastián Chilano, Juan Manuel Candal son viejos conocidos. Y enganchado por ellos descubrí al resto —así funciona esto, claro que sí—: Alan Souto, Joaquín Correa, Yamila Bêgné, Matías Pailos, Héctor Prahim, C. Castagna, Miguel Sardegna y Francisco Cascallares.

A medida que salgamos del libro, las marcas de sus historias se harán cada vez más perturbadoras dice con lucidez —valga la cacofonía— Gabriela Luzzi. Y es que el terror siempre está ahí. Explícito, sugerido, o peor aún, adivinado. Criaturas que nunca imaginamos o que nos persiguen en nuestras peores pesadillas. Y lo mejor de los relatos no son las criaturas en sí, sino la manera en que invaden lo cotidiano. El mal bicho está ahí, al lado, en el piso de arriba, en la casa del vecino —o es el vecino mismo— espiando por la cerradura.

No me voy a meter con cada cuento. Ya lo hizo muy bien Gaby en el prólogo. Es tal la variedad de estilos que cada lector tendrá, inevitablemente, sus preferidos, a la medida de su gusto. A mí, particularmente, me pegaron fuerte los cuatro últimos, siguiendo el orden del libro. Como si los PDP me hubieran dejado lo mejor —de este volumen, de la colección— para el final.

Mal bicho (2016)

Autores: Marcelo Rubio, Laura Ponce, Verónica Martínez, Sebastián Chilano, Juan Manuel Candal, Alan Souto, Joaquín Correa, Yamila Bêgné, Matías Pailos, Héctor Prahim, C. Castagna, Miguel Sardegna y Francisco Cascallares.

Editorial: Colección PDP

Género: cuentos

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