Reseña #729- La mano dura que mece el cuento 2


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Por Julián Lucero

La antología de cuentos de horror,  Mano dura, reúne trece piezas literarias del interior del país que evidencian el alcance de un género escasamente trabajado en nuestra cultura. Después de todo, el miedo subyace en muchos hechos socio-históricos trascendentes que nos identifican como nación; entonces, cualquier manifestación artística deja ver, en mayor o menor medida, algún elemento que despierta esa sensación que muchos encontramos placentera.  Los trece autores de Mano dura y la colección Pelos de punta,  despliegan un muestrario de souvenirs  escalofriantes con un objetivo claro: reivindicar un terreno literario bastardeado para un público que exige, con ansias, horror con aroma argento.

Hecha la introducción que, creo,  define a la obra y a la colección,  voy a realizar algunas apreciaciones que me maravillaron como fanático del género terror en todos sus formatos.

Su prosa se percibe un homenaje a grandes exponentes de la literatura fantástica de horror como H. P Lovecraft, Edgar Alan Poe y Stephen King. 

El tipo de narración, las características de los personajes y algunos espantos,  vienen ligados a Lovecraft y  Poe, que escribían un terror más clásico, carente de connotaciones sociales, pensado  para un público que no se atemorizaban de la realidad  porque el temor se encontraba más allá,  donde no existe conocimiento ni control. Sondeaban territorios desconocidos, perturbadores y engañosos y este es el punto de cohesión con los autores contemporáneos de Mano dura: está en la naturaleza misma del escritor que desea asustar, hacer perceptible lo imperceptible. No sabemos qué ocurre cuando morimos, si existen otros universos. No sabemos nada del futuro y podemos llegar a tener una concepción abruptamente equívoca del pasado. A veces podemos, incluso,  desconocer a nuestra familia o a la persona que amamos.  Los miedos se disfrazan de obsesiones ante un interrogante que nos consume, como en el relato “Electro”. Mano dura contiene trece posibles respuestas.

Otras piezas están más pegadas al terror social, a la tendencia actual de asustar en función de un hecho que puede comprometernos  o no, pero que está ahí y su sola posibilidad nos perturba. Existen en Mano dura, huellas muy marcadas, herencias y tesoros que hacen a la inmortalidad de la literatura. King escribe una de sus tantas novelas tomando como referencia el cuento “La zarpa de mono” de W. W. Jacobs, parodiado en un especial de noche de brujas de Los Simpsons; las tramas exponen una situación tan espeluznante  que no tiene nombre y que uno de los autores de Mano dura, con su cuento “ Como la luna y el sol”,  hace propia. Los cuentos de esta colección trabajan también, entonces,  con realidades  que cada autor se encarga de transformar en pesadillas. Un jefe, en el cuento “After office”; un amante, en “Maquina”;  los padres, como sucede en “Viva el cerdo López”,  se convierten en monstruos. La historia misma y nuestra cultura son monstruos que acechan ahí,  latentes.

La última cuestión a resaltar es la  multiplicidad de formas narrativas, fuentes y  variedad de formatos que enriquecen a las historias. Esta antología fue pensada para exponer voces nuevas, frescas, del interior; como testimonio de que el miedo es tan universal como la literatura y que se dispersa silencioso,  carcomiendo por dentro realidades e irrealidades que podrían ser bonitas. 

Mano dura (2015)

Autores: Esteban Dilo, Gonzalo Santos, Ricardo Giorno, Ignacio Irulegui, Jeremías Vergara, Federico Frittelli, Cristian Acevedo, Cristian Cano, Natalia Schnaider, Franco Vega, Boris Katunaric, David Voloj, y Severo Straffeza.

Editorial: Colección Pelos de Punta

Género: cuentos

 

Complemento circunstancial musical:


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2 Comentarios en “Reseña #729- La mano dura que mece el cuento

  • Nacho

    Una mirada interesante la de Julián. Coincido en todo lo que refiere a los cuentos de los autores que formaron parte de este tomo. El abanico de narradores y las herramientas de cada autor fueron una sorpresa.

  • Cristian

    Es por momentos increible ver cómo se conjugan deseos y realidades. Porque para mí y desde chico la literatura de género y la música metalera son un lugar común, y de alguna manera tienen esa única significancia fundamental. Primordial para mí. En mi manera de ver un disco de metal y un libro de horror son la misma realidad.

    Un gran saludo al staf de Solo Tempestad.

    CCC