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Reseña #309- Límites que se abren a lo desconocido

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Por Julián Lucero

Umbrales y Crepúsculos reúne diez cuentos concatenados por el despojo de todo lo que hace a la cotidianidad humana. La lectura de esta antología construye un universo en el que se puede ser y dejar de ser, en el que la barrera entre la vida y la muerte, el futuro y el pasado está levantada. Los personajes transitan este universo porque necesitan continuar de alguna manera, y para poder hacerlo, la realidad que conocemos hasta el hartazgo no les brinda elementos suficientes.

La colección compilada por Esteban Moscarda es un muestrario sobre el género fantástico como realidad ornamentada, sobre la creatividad que subyace en la selección del decorado a la hora de emperifollar lo que todos conocemos. Estos cuentos, para nuestra fortuna, no son cuentos usuales. Tal vez una versión inteligente, maravillosamente torcida y divertida de esas historias  bobas de autoayuda que tanto venden.   Algunas personas eligen relacionar las tormentas con una situación caótica, desorden y catástrofe. “Ya pasó la tormenta”, dicen.  Pero al caos se lo puede enfrentar, con el caos se puede pactar y, si hacemos las cosas bien, probablemente una corriente se lleve algunas mochilas. “Hay que dejar que todo fluya”, dicen. Pilar Cancelo nos sumerge en esta optativa con su  “Aquawoman”, obra que refleja la existencia de posibilidades, de los caminos, a veces laberínticos e infinitos,  que significan a la literatura.

Sus autores exploran territorios desconocidos: 

El futuro, que es tan incierto. Un futuro  que podría ser perfecto, resulta perfectible y repleto de incertidumbre en “ El turbocronión y los carteles…” de Néstor Darío Figueiras. Un futuro, como el que nos muestra Tomás Rosendo Fernández con “Hipótesis”, por el que se puede viajar perdiendo pedazos de cerebro. Un futuro  de pasado desconocido, sobre el que, Felipe Quiroga  con su cuento “El desierto después del fin”  construye un presente en carbón.

El ahora: porque el presente tiene esos puntos de inflexión, las famosas irrupciones en la realidad que no pueden faltar en una historia fantástica.  Para el tedioso día a día existen escapes: volar  y ser  como en “La última vez” de Verónica Martínez,  o ser esclavo y que lo que pase dependa de otro, como en “Los ángeles” de Myrna  Fioriti. También se puede soñar y perder la noción entre la materialidad de los anhelos y el día a día, como  en “Topologías” de Yanina Escalante. Todos estos escapes son tan lícitos como fantásticos.

Una variante del futuro,  una constante y musa inspiradora de los escritores fantásticos: la muerte. Siempre acechando, ausente y repentina. Esa dualidad se viste de payaso y colecciona almas en los colectivos según Unai Rivas Campos en “El demonio en el colectivo”  o se manifiesta como un paisaje, una invitación a lo que fue y puede seguir siendo como en “Embarcadero” de Pablo Alberto Roset.  También es posesiva, se manifiesta gradualmente con su metástasis y perpetúa, como una planta invasora, que siempre está ahí, esperando la oportunidad como “En la forma que toma la lluvia…” de Mario Antonio Flores

Todos estos territorios nos son ajenos y por eso podemos elegir leer sobre lo que está de un lado de la raya o lo que está más allá de la raya. Los límites existen y eso nadie lo discute. También la literatura y diez autores que decidieron, con calidad, obviarlos.

Umbrales y crepúsculos (2015)

Compilador: Esteban Moscarda

Autores: Pilar Cancelo, Yanina Escalante, Tomás Fernández, Néstor Figueiras, Myrna Fioritti, Mario Flores, Verónica Martinez, Felipe Quiroga, Uani Rivas Campo y Pablo Roset

Editorial: Textos Intrusos

Género: cuentos

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