Reseña #179- Todos los fantasmas


12919481_10154069157809568_509501798_o

Por Cristian Maier

Empecé a leer El fantasma del Rosario en el infierno del subte, sumergido en el agobio del paredón humano casi inexpugnable que se construye, de pronto, a las seis de la tarde. Y leí de corrido. Con desparpajo. Con la envidia del pasaje sobre los hombros. También con la sonrisa interna de saber que había encontrado un libro que me arrastraba al universo literario —es decir, al mundo particular del libro—, y que, por lo mismo, me alejaba del murmullo fastidioso y de los codazos en cada estación. Lo terminé de leer dos viajes después, enzoquetado por la misma magia y por la alteridad de los mundos posibles. Gracias, literatura, por tanto.

¿Era tan buena la historia? Sí, paso a explicarme.

Micaela Dupuis se muda a una casona antigua heredada en Vista Hermosa con la esperanza de alejarse de la tragedia: la muerte absurda de su madre, la sospechosa muerte de su padre y de su hijo, en una lectura constante del pasado que perpetra la soledad y la abulia. Una devastación paulatina clavada en la memoria de un modo intransigente. Sin embargo, esa casa antigua, chirriante, con un pasado misterioso, tiene otros planes. Y esos otros planes, son un regocijo para el lector, en tanto que la relación de la protagonista y de su nuevo círculo de amistades varía con relación al misterio que la habita.

Un libro que atraviesa el género fantástico con visos de terror, en donde está todo, desde los fantasmas hasta las posesiones y los exorcismos, al tiempo que desarrolla de fondo una historia de suspenso en clave policial, es para aplaudir. Sobre todo, porque mientras todo esto sucede, está latente la soledad, tanto de la heroína, en presente, como la de los fantasmas, como una reactualización permanente del pasado que busca un desenlace, ¿acaso pueden ser otra cosa los fantasmas que los filamentos que tratan de juntar la dislocación del pasado o serían, quizás, la imagen del pasado que nos persigue? Sobre esto último se construye lo más profundo de la historia: la contraposición entre el pasado que persigue y la lucha por correr hacia un futuro diminuto, siempre equidistante.

Con una trama bien construida, con escenas contundentes y diálogos que mezclan el humor, el cinismo y la angustia, el libro de Marisa Vincentini funciona como un artefacto preciso en donde todas las preguntas encuentran su respuesta de un modo natural, sin esfuerzo, con verosimilitud y con una agilidad tan particular que logra despegarte del subte, a la hora pico, casi con 40 grados.

Mención especial para la editorial Muerde Muertos, con su catálogo extraño y encantador. Como este libro primer libro de Vicentini, que es un acierto.

Ahí no hay magias.

Gracias, literatura, por tanto.

El fantasma del rosario (2014)

Autora: Marisa Vicentini

Editorial: Muerde Muertos (Colección Muertos)

Género: novela

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *