Reseña #543- Tu sepia y yo


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Por Pablo Méndez

Hay un sistema de coordenas en la escritura de Roberto Videla. Una constelación unida por puntos que brillan mientras otros se mantienen tenues bajo el acecho de las sombras. Una forma de crear los límites en una literatura donde el tema es la propia experiencia, sin el amparo de un camuflaje ficcional que la haga desembarazarse de los hechos que a veces pasan desapercibidos y en otras son carne que se rasga. La no ficción como género es una mera justificación discursiva. Acá la literatura es una excursión para contemplar la arquitectura íntima de los cuatro libros que han inspirado esta reseña: Animales (Babel Ediciones 2008), Perla (Llanto de mudo 2014), Dichas y quebrantos (Borde Perdido 2016) y Maestros. Traiciones (Pasto Ediciones 2016)

Dos de sus libros exploran el duelo, las instancias previas, la letanía de lo vivo y el vacío que sobreviene después de la muerte. Perla es un libro que honra, que pone en el pedestal de la memoria el nombre de una madre. La vuelta a casa donde la mínima fracción de lo cotidiano es marcada por el ritmo displicente de una estadía donde la única urgencia es purgar los recuerdos, pasarlos por el colador sostenido por los hilos de la omnipresencia, solo para sujetar los restos que han quedado.  Dichas y quebrantos se desgrana en escenas, como si una partitura teatral dirigiese la historia en busca de ese eslabón perdido que cada tanto los personajes encuentran en una mirada, en un gesto o en la intrascendencia de una acción. Una estructura narrativa que milita la melancolía lejos de un sentimentalismo liviano, donde lo sensible es una facción de la piel y sangre de quién escribe, donde cada poro se abre en busca de lo invisible que camina y respira.

Animales es un libro que explora la transmutación literaria. Si la literatura es un juego de voces, personificaciones, puntos de vista, impostaciones de los sueños y fantasías, este libro logra su cometido al convertirse en un museo de espejos, donde el reflejado se ve en un primerísimo primer plano o con una referencia ineludible que asoma por su hombro; como diría Luis Alberto Spinetta, el juego solo quiere jugar. Aquí los animales son protagonistas, tan humanos tan perfectamente celosos de esa función que cumplen: portavoces de fantasmas que merodean, guardianes de una primera persona o de una primera persona en plural.

Maestros. Traiciones. despliega la tensa relación entre maestros y discípulos. Una cuerda invisible que se sumerge bajo el anecdotario que Roberto Videla ensaya. Porque como muestra la literatura los géneros se van invadiendo y de esa inclemencia híbrida nacen los libros en estado de exaltación: los que llenos de pasión dejan huella en el lector. La dualidad existencial de las relaciones del que enseña y el del que aprende e incorpora conlleva deslices de la memoria: el que recuerda sella con fuego la experiencia bajo la interpretación moral de un abanico de emociones; el recuerdo se aloja en la cueva más recóndita, con el solo objeto de protegerse. 

Roberto Videla trama su literatura sin invenciones, sin construcciones. Cuenta su vida apaciguando tonos, elidiendo momentos, exagerando cualidades. Algo que podría llamarse la “dramaturgia del yo”.

Animales (2008)

Perla (2014)

Dichas y quebrantos (2016)

Maestros. Traiciones. (2016)

Autor: Roberto Videla

Editoriales: Babel, Llantodemudo, Borde Perdido, Pasto Ediciones.

Género: narrativa 

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