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Reseña #168- ¿Acaso no somos todos una sombra?

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Por Analía Pinto

Sombra de lo que fuimos, de lo que quisimos ser, de lo que se nos negó, de quienes nos amaron. Sombra del pasado, de esa sombra que nos persigue tan pertinaz como la nuestra. Esa materia incorpórea y ávida, esa entidad evanescente también nos convoca, nos define, nos llama. Esa proyección que se deforma, se estira, se alarga, se enlentece, se disuelve también es parte fundante de nosotros. Y estas Notas de una sombra, de Ariel Williams, vienen a poner en poesía esa parte con la que muchas veces no sabemos qué hacer ni para qué está, siempre a nuestro lado. En textos breves, a la manera de, precisamente, notas, divididos en dos partes, como si de dos cauces paralelos se tratara, esta sombra que somos todos y a la que Williams le ha dado voz y fuliginosa presencia, se va desgajando un derrotero personal, mínimo y universal a la vez.

En la primera parte, las notas de esta sombra errante se cuentan mayormente en pasado: la sombra usaba zapatos puntiagudos y vestía camisas blancas, tenía un auto llamado “La voluntad”, iba a pescar al mar de noche, se instalaba en los cafés, se registraba en hoteles, dormía tres días seguidos, pero “No quería ser un cuerpo, sino una superficie de telas finas”. Entre las acciones, como las citadas, se dejan caer pensamientos que alejan todo tinte de trivialidad: “Estoy solo bajo la vertical infinita de las cosas y los días”.

También se insinúa una historia: hubo una mujer, hubo un accidente, hubo hospitales donde “gente con delantales me hablaba en un idioma desconocido bastante parecido al castellano”, que es lo que suele suceder cuando la verdadera sombra irrumpe en nuestras vidas. El fraseo es terso y semeja la orilla fresca de los lagos patagónicos, de donde el autor es oriundo, esa orilla pedregosa a la que las olas llegan mansitas, como a descansar. Cada nota no tiene más de ocho o diez renglones y no necesita más: condensación en las imágenes y en la redacción pareciera ser la acertada consigna.

En la segunda parte, las notas están mayormente en tiempo presente, como si la sombra viniese ante nosotros con mayor vividez, ahora que nos ha contado por dónde anduvo y qué hizo, qué le pasó antes. Se mantienen la fluidez y la tersura. La figura del padre vuelve a aparecer y ahora es unos pies blancos que un hombre se lava bajo una canilla. La fuerza de las imágenes reside en su meditado equilibrio entre el sueño y la vigilia. La sombra parece estar hablándonos de sueños, de esos mundos oníricos que todos atesoramos y pocos se atreven a explorar, pero al mismo tiempo nos percatamos de que, en verdad, nos está hablando de su devenir, de su hacer, de su estar. “La tristeza es el órgano más difícil de extirpar” dice la sombra y acaso tenga tanta razón que nos espanta al tiempo que nos instiga a extirparla al fin.

Notas de una sombra (2015)

Autor: Ariel Williams

Editorial: Espacio Hudson

Género: poesía

 

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