Reseña #353- Criaturas existenciales


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Por Fedra Spinelli

Este libro reúne dos poemarios: el primero La boca del árbol (con 12 poemas) y el segundo Hay un después (con 15 poemas). El libro inicia con dos citas que nos guían sobre la búsqueda que hace Laura Yasan en su poética.

No puedo resumirme porque no se puede sumar una silla y dos manzanas. Yo soy una silla y dos manzanas. Y no me sumo. Clarice Lispector

Pareciera preguntarse por su identidad, ¿Quién soy? Es posible definirme? No, no es posible. Aunque sospecho que será su búsqueda y su batalla con los absolutos.

La segunda es de Nicolas Krauss: Ayer vi a un hombre dar un puntapié a un perro y lo sentí detrás de los ojos. No sé cómo llamarlo. El sitio que está antes de las lágrimas. Acá, pareciera que nos dijese algo sobre la sensibilidad y sobre la violencia, sobre ¿Cómo nombrar lo que siente? Y ¿Cómo nombrar el dolor?

La boca del árbol justamente se pregunta por el lugar en que se está, por las cosas que cambiaron, por el transcurso del tiempo y esa sensación de haberlo dejado transcurrir, y ahora despertar y ver todo cambiado. El yo poético, es un yo en estado de madurez, reciente, una madurez de recién nacida, con esos ojos novedosos pero críticos, asombrados y al mismo tiempo experimentados, sabiéndose conocedores, es que mira la calle, la ciudad, el mundo, incluso mira facebook, y pareciera que bajo esa mirada hay una pregunta subyacente, bajo el poema, dentro  del poema, encapsulada, una pregunta mayor, es sobre la libertad. Laura Yasan dice: Lobas en cautiverio, hospitales, presidio.

También aparece el yo atribulado por las exigencias de una vida plástica, atorado en el consumo, en la imagen de la belleza moderna, la juventud eterna y ficticia y la adicción: rivotril, pastillas de sentir, vitaminas, rubias teñidas, pastillas para conducir, la píldora de las 4 etc , ramos de fármacos frescos en mi mesa de noche. Este yo, se pregunta ¿Cómo habitar el nuevo espacio invadido? Hay una suerte de añoranza de otro espacio perdido y una resistencia:

yo no tengo otra patria

esta es mi cuadra, mi moneda, mi féretro

resisto sin cruzar las grandes avenidas

encadenada al mástil del rigor

no te sigo la rueda del billete

me trago las raíces de los yuyos sin respirar

yo no tengo otra patria esta es mi cuadra

  (Poética de guerra)

Y pareciera que Yasan tiene dos propuestas de resistencia: resistir en la poesía, en el espacio de los poetas. (Acá cito un fragmento del poema sobre el espacio de taller de los días jueves)

Jueves es el lugar donde una especie

en extinción

cuida el pelaje

se alimenta…

Y el otro lugar de resistencia es la naturaleza en el poema La boca del árbol dice:

no se puede besar a un árbol en la boca

hay que tomarlo entre los brazos

y pegar el pecho a su corteza

lamerlo

lamerlo hasta sangrar

hasta sentir que el árbol te roza el corazón con su llamado.

en el segundo poemario, Hay un después, se abandona el tono más sutil de abordaje y preguntas para asumir un tono más fuerte, el yo poético está en estado de rebeldía y denuncia, los poemas se vuelven una acción definitiva, la voz repela, ordena, discrimina y todo es mucho más contestatario. No es casual que elija una cita de Arthur Rimbaud, el más exaltado de los poetas malditos: Una noche encontré a la Belleza sentada en mis rodillas.- Y la encontré amarga.- Y la injurié.

Aquí también habla del capitalismo salvaje, del mundo como un estado de consumo constante, del control de las cosas por sobre el hombre, donde los objetos suplantan a las emociones y las adormecen. Inicia con “Open 24 hs”.

Es como si empezará su “hora de sinceramiento”, y la voz poética entre nostálgica y furiosa repasara el escenario del mundo actual.

Como una gran pecera

un nido hiperpoblado de hormigas en servicio

como un drugstore transando las veinticuatro horas

todo un tenedor libre de endorfinas

una carga de crédito constante….

Y la idea de falso infinito, la idea de control total hasta de los sueños y deseos humanos:

….Te ponen la cabeza en un molde de plomo

De lo mismo

Cualquiera puede pasar por la ranura

Su código de barras para ver las estrellas…

En los poemas “Malviviente” y “Oficio”, son artes poéticas, dice desde donde habla, como habla con qué habla, se presenta como poeta:

…Yo robo lapiceras en el colectivo

si se acaba el papel sigo en las sábanas

en la puerta del baño en las paredes.…

La gente cree en cosas que no se ven

yo creo en cosas que no se dicen….

En los siguientes pasos se pregunta sobre el sexo, modo posible del amor, haciendo un repaso de los encuentros e intentos de pareja. De sí misma después de ahora. En el poema “Hay un después”:

Te cansas de morder la banquina

De ser la chica de la cornisa

La loca de los cuchillos…

Hay un después ahora

Casa mía / cuerpo mío…

Pequeñas criaturas de lo incesante (2015)

Autora: Laura Yasan

Editorial: Zona Borde

Género: poesía

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