Reseña #531- Desierto de corazones pulverizados 1


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Por Joaquín Cruzalegui
Ray Bradbury, en un relato que integra El hombre ilustrado y se llama “Bailando, para no estar muerto” concluye lo siguiente: “Teorizamos acerca de lo que ocurre en el cerebro, que es sobre todo un país desconocido. La tarea de un escritor es adueñarse de un tema y ver que pasa. La sorpresa, como he dicho a menudo, es todo”.
Ahora bien, Los electrocutados (Sigilo, 2016) es la gran balada triste del cerebro de JP Zooey: un escritor que escribe con símbolos y gestos enigmáticos, que avanzan siempre por saturación y cobran vida hasta en el gesto más mínimo. La novela es un viaje intenso a las profundidades de un mundo actual y tangible: las banalidades de una relación truculenta en tiempos de fibra óptica post dial-up cobran vida en una puesta en escena sci-fi-porteña de quien puede ser uno de los referentes de la alt-lit nacional.
Este tomo, por momentos con parabolas bolañescas sulfatadas en la modernidad, es un conjunto de cartas, estudios, retazos y secuencias que retratan la vida de Dizze y Oidas Mucho, hermanos y amantes, y su búsqueda afiebrada y sensual (“La sangre es audible si se está cerca. Después, la lentitud de mi pesar al abrir las celosías. El aire blanco estallándome en la cara. Te recuerdo. Oidas. Hermana.”) de la frase que guarda el Universo.
Una narración descarnada y no por eso desprovista de una poética que, sin ir más lejos, lleva al lector a múltiples espacios a la vez: la melancolía, los primeros pasos de algo y por supuesto, la magnética retórica de lo extraño. Los electrocutados sigue a la publicación Sol artificial (2009), ya que fue originalmente publicado por Alpha Decay en 2011, y confirma un ejercicio constante de metaliteratura donde convergen teorías sobre los extraterrestres, los gatos, el origen de la humanidad, Internet y el devenir tecnológico de la vida en sociedad.
Personajes lamidos por lenguas eléctricas entran y salen de un relato en clave minimalista llenos de desesperación, ansiedad; y locura y muerte. Es una invitación a conocer el vasto desierto de corazones pulverizados por la claustrofobia de vivir acá, también por la potencia de la soledad y por las distancias. Sobre todo por el peso de las distancias.
Algunos libros nos endurecen, nos hacen crecer para adentro. Otros, más preciosos, nos fragilizan. Y en el medio están los que vienen para reafirmar que, a veces, la literatura es el conjunto de engranajes que se activa para sacarle -a través de la estética- un poco de peso al mundo. La novela de Zooey, con toda esa lasitud imantada por el pesimismo y la paranoia, es un claro ejemplo.
Porque las palabras, al final, lo vuelven todo más ligero.
Los electrocutados (2016)
Autor: J.P. Zooey
Editorial: Sigilo
Género: novela

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